Los Modelos por Computadora
La Verdad sea dicha de una vez, toda la alarma y miedo que se les ha echado encima a la pobre gente están basados en las «profecías» que salen de poderosas computadoras que corren programas llamados MCG (o Modelos de Circula-ción General). Para dejar las cosas bien en claro, no importa cuán perfectos sean estos programas, siguen siendo solamente modelos, es decir, una aproximación incompleta de la multitud de procesos físicos, químicos y aún biológicos que ocurren en la Tierra, y están muy lejos aún de incluir a todos los procesos que son importantes para el clima. Primero, existe una infinidad de procesos naturales aún desconocidos y que no están incorporados a estos modelos, por lo que sus resultados carecen de todo valor científico.
Los científicos han estado tratando desde fines del siglo 19 de comprender el complicado comportamiento de los fluidos que se conoce como turbulencia. Se trata de un proceso caótico que no puede ser simulado por ningún programa computado por la simple razón de que los científicos no saben como funciona. Cuando un fluido es turbu-lento (casi todos lo son naturalmente), no se puede predecir teóricamente la manera en que comportará, y tampoco se pueden medir experimentalmente las condiciones en el fluido de manera de poder saber qué está sucediendo.
Los experimentos están dificultados por el hecho de que un fluido turbulento está activo en escalas más pequeñas que el tamaño de los más pequeños instrumentos de medición. En consecuencia, las medidas mismas no son de las variables reales sino de alguna clase de promedio, no especificado, dependiente del instrumento, en sólo algunas partes pequeñas del fluido analizado.
Es fundamental para poder comprender la seriedad de todas las afirmaciones que se hacen en el tema del cambio climático, darse cuenta que el clima no puede ser modelado de la manera tan perfecta que permita predecir el tiempo que hará la semana que viene – para no hablar de 100 años en el futuro! Los resultados que producen los modelos computarizados son realmente profecías. Son nada más que una profunda expresión de FE. La razón básica es que no sabemos lo suficiente sobre cómo funciona el clima.
Los modelos creados para simular el funcionamiento de la atmósfera son del tipo de modelo tridimensional o MCG. Para que tenga usted una somera idea de la precisión y fiabilidad que pueden tener estos modelos computarizados, veamos cómo se diseñan.
Estos modelos dividen al mundo en dos hemisferios y toman en cuenta solamente al Hemisferio Norte el Sur no existe para los 'modeladores'. Luego dividen al mundo en una cuadrícula cuyos cuadrados tienen 450 km de lado. Cada uno de estos cuadrados tiene encima una columna de aire de 50 kilómetros de altura donde se deberían reproducir miles de reacciones químicas y físicas, todas ellas turbulentas. Cada una de estas reacciones debe representarse por una ecuación que contiene constantes y variables, que nadie sabe cómo medir ni determinar con exactitud.
Lo difícil es determinar el valor de estas variables y constantes. Como no se pueden medir por ser turbulentas, los científicos esquivan el problema y comienzan con un valor a «ojo de buen cubero» y luego lo van modificando de acuerdo a los resultados. Si los resultados obtenidos no parecen confirmar la hipótesis de que la temperatura aumen-tará, se siguen modificando las variables hasta que se obtiene el resultado que confirma la hipótesis a priori de que el calentamiento será grave.
Sin embargo, la cuadrícula de 450 km de lado es demasiada grande y los valores dentro de cada una de ellas es dife-rente al de las cuadrículas vecinas. De acuerdo a esto, mientras en uno de los cuadrados está lloviendo torrencial-mente, en el cuadrado vecino hay una sequía terrible; en otro se derriten de calor y en el siguiente se congelan a muerte. La precisión o «fineza» de este análisis y simulación de la Tierra es demasiado grosera como para ser considerado con alguna seriedad.
Los MCG, aún los más perfeccionados y costosos de «correr», están muy, pero muy lejos de ser representaciones adecuadas de la realidad: la radiación solar se introduce como un valor fijo, correspondiente ya sea al verano o bien al invierno. Los MCG no pueden calcular los efectos de las variaciones estacionales y los científicos no se han puesto de acuerdo sobre el efecto de la nubosidad en el clima: ¿Ayuda a calentar a la atmósfera al impedir que la radiación escape al espacio, o en realidad enfría al planeta al impedir que los rayos solares lleguen hasta la superficie del mis-mo? Imaginen el resultado de una ecuación con una variable que puede tener valor negativo para unos, o positivo para otros. ¿A quién creerle?
Pero lo peor de todo es que ninguno de los modelos usados hasta ahora toma adecuadamente en cuenta a los océa-nos. Y algo más: ni las corrientes del Niño o La Niña son consideradas algo que valga la pena introducir como dato. Cuando se piensa que los océanos cubren un 73% de la superficie del planeta, y este 73% está ausente en los cálculos, hay algo en los MCG que no puede andar bien. Sin embargo, el Sr. James Hansen, cuando habló ante el Congreso de los Estados Unidos para afirmar que el Calentamiento Global se había iniciado, lo hacía basándose única-mente en los resultados de sus modelos computarizados. En una realidad virtual. Una fantasía.
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ToniT, ¿Quién ha dicho que sea la ÚNICA?.
Luckyman escribió:pensar que la acción del hombre no tiene un efecto significativo en el clima es anacrónico y erróneo.
es erroneo, cierto.
pero pensar que la accion del hombre durante 60 años en paises puntuales (china, brasil, india NO llevan 60 años al nivel de emisiones de los ultimos 15) es la UNICA accion de que el clima cambie tiene un nombre: MEGALOMANIA
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susaron escribió:
Es lo que pasa con las dictaduras, o con ls religiones, y ahora estamos en plena dictadura climática.
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En primer lugar, no es exactamente cierto que no se publiquen versiones alternativas o contrarias al cambio climático, como demuestra la cantidad de datos y referencias que habéis dado (correctamente, por otro lado) los que sostenéis esa posición.
Además, si pones en Google “la mentira del cambio climático”, salen 525.000 referencias, “falsedades del cambio climático” 43.000, “toda la verdad sobre el cambio climático” más de 1.000.000 (la inmensa mayoría criticando la posición del IPCC), etc.
Essex y McKitrick nos describen la manera en que un profesor de física demuestra a sus alumnos la manera de obtener los promedios de temperatura del aula, y la variación que habrá cuando llegue la primavera. Ha tomado cuatro tempe-raturas de diversos lugares del aula, cerca de la puerta, de la ventana, en su escritorio, y al fondo de la clase. Las temperaturas medidas fueron: : 17º C, 19.9º C, 20,3º C, y 22,6º C, respectivamente.
Supongamos ahora que dejamos los termómetros donde están hasta la próxima primavera. Entonces abrimos la ventana y una cálida y agradable brisa ingresa al aula, mezclándose con el aire. Todos los cuatro termómetros leen 20º C. ¿Se ha calentado la habitación? La mitad de los alumnos calculan el promedio de las temperaturas usando la suma lineal dividida en cuatro. El resto hace lo mismo, pero usan la regla de la energía cinética: suman los cuadrados de las temperaturas, dividen en cuatro, luego sacan la raíz cuadrada. ¿Qué obtuvieron?
La mitad de los alumnos que usó el método de la suma lineal obtuvo +0,05º C, de manera que la habitación se ha calentado durante la primavera. Pero los que usaron la media de los cuadrados, obtuvieron -0,05º C para el cálculo, de manera que la habitación es más fría en la primavera.
Si no se tiene una razón física para elegir un promedio sobre el otro, entonces se están haciendo simples suposi-ciones. "Calentamiento" o "enfriamiento" de la habitación depende de la fórmula para obtener el promedio y no de las reales mediciones. Pero los promedios no son físicamente significativos. Son apenas dos estadísticas diferentes, y lo mismo se aplica para las temperaturas de la Tierra, ya sean locales o globales.
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Básicamente dice que la hipótesis de la influencia de los rayos cósmicos está interesando a los científicos, pero de momento no hay ninguna evidencia de que pudieran influir es esa escala de tiempo.During the ‘Little Ice Age’ around the 17th and 18th centuries, when sunspots all but disappeared for 70 years, the cosmic ray intensity increased and the climate cooled. This seems to be merely the latest of around a dozen similar events over the last ten thousand years. At present, there is no established reason for the brightness of the Sun to fluctuate on these time scales. The possibility of a direct influence on the climate of galactic cosmic rays (which are modulated by changes of the solar wind) is therefore attracting the interest of scientists.
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LOS EMAIL DE LA CÚPULA DEL IPCC
El Watergate climático: la farsa del calentamiento global, al descubierto
Un hacker desvela documentos y correos electrónicos de la elite científica vinculada al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC).
Los calentólogos admiten que manipulan datos, destruyen pruebas, ejercen fuertes presiones para acallar a los científicos escépticos...
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fines de semana | ofertas último minuto2009-11-23Imprimir Enviar Corregir Comentar D. R. Herrera / M. Llamas
Algunos ya lo califican como el mayor escándalo científico del siglo. Este fin de semana la red se ha convertido en un auténtico hervidero tras la publicación de toda una serie de documentos comprometedores pertenecientes a la cúpula científica del calentamiento global antropogénico (causado por el hombre).
Acuerdos para manipular datos, destrucción de pruebas, conspiraciones para evitar que los escépticos publiquen en revistas científicas, dudas privadas sobre sus propias aportaciones a la teoría del calentamiento global que no se reconocen en público, ocultamiento del "Periodo Cálido Medieval", alegría por la muerte de un escéptico...
Todo ello forma parte de una serie de documentos y correos electrónicos privados que han sido desvelados bien por un hacker externo o bien por una fuente anónima interna de uno de los templos de la calentología. Pueden encontrarse ya en las redes P2P, buscando en Google "FOI2009.zip", y ya existe incluso un buscador.
Se trata de la Unidad de Investigación del Clima (CRU, por sus siglas en inglés), perteneciente a la británica Universidad de East Anglia, uno de los centros de investigación más activos en sus esfuerzos por demostrar la teoría del calentamiento global de origen antropogénico. En septiembre se vio envuelto en una polémica con el think tank norteamericano Competitive Enterprise Institute por destruir datos originales de toma de temperaturas por "falta de espacio".
Sus datos han sido empleados en muchos estudios alarmistas, pero son datos "cocinados", y el problema es que ya no es posible saber si esa “cocina” ha sido hecha correctamente tras la destrucción de los originales.
¿Y qué dicen esos correos?
Lo principal que se extrae de la lectura de estos correos electrónicos es, en palabras del blogger norteamericano John Hinderaker, una mentalidad de bunker asediado por los enemigos, esto es, los escépticos. Estos científicos creen sinceramente en la teoría del calentamiento global, de un modo tan fanático que les lleva a alegrarse de la muerte en 2004 del escéptico John Daly o desear "darle una paliza" al también escéptico Patrick Michaels.
Pero, sin duda, lo más importante es que parecen plenamente dispuestos a maquillar sus datos para que se ajusten a la teoría. Así, en un correo del pasado 28 de septiembre, uno de estos científicos anuncia su intención de bajar 0,15 grados la temperatura registrada del océano para que se ajuste a sus modelos climáticos.
Otro científico, David Parker, discute en otro email la posibilidad de cambiar el período de referencia para elaborar el índice de temperatura global. Se opone afirmando que tal cambio podría confundir al público y, sobre todo, reflejaría que el actual período es menos cálido de lo que pretenden hacer creer.
Tim Osborn describe cómo algunos datos son manipulados para ocultar que los resultados de un estudio muestran una aparente tendencia al enframiento de la temperatura del planeta. El propio Michael Mann, uno de los climatólogos del cabecera del IPCC de la ONU, afirma en otro correo que sería bueno "contener" la temperatura del “Período Cálido Medieval ".
Manipulación de informes
Por su parte, Tom Wigley le comenta a otro colega que el calentamiento en la superficie terrestre desde 1980 ha sido casi el doble que en los océanos, un dato que no se debe salir a la luz, ya que podría ser utilizado por los científicos escépticos como prueba de que los centros urbanos constituyen auténticas islas de calor, sin que esto nada tenga que ver con el calentamiento global.
También existe otro de 1999 en el que un científico reconoce haber usado el "truco de Mike" (Michael Mann, el del Palo de Hockey) en Nature para "ocultar el descenso" de temperaturas. El "truco" en cuestión consiste en ocultar la divergencia entre las temperaturas de 1960 en adelante y los registros de los anillos de los árboles empleados para reconstruir el clima pasado. ¿Cómo? Eliminando esos registros en los resultados durante los años problemáticos, es decir, aquellos que no se ajustaban al modelo.
También se observa la paranoia del propio Mann, uno de los artífices de los informes del IPCC. Así, en un correo reciente, este gurú del calentamiento global protesta por la "máquina de ataque pagada por las multinacionales", pese a que fluyen muchos, muchos más fondos hacia los científicos que defienden el cambio climático causado por el hombre que hacia los escépticos.
De hecho, en otro de los correos un climatólogo británico se queja de un artículo cuestionando la teoría del calentamiento porque es justo "lo que no necesita" en sus esfuerzos para sacarle dinero a Siemens. Un correo reconoce que están negociando con Esso, una de las subsidiarias de Exxon. Y uno de los documentos muestra que el director del CRU ha recaudado 13,7 millones de libras desde 1990.
Ocultación de datos
También existe algo más grave. Las leyes británicas obligan a desvelar todos los archivos de las investigaciones financiadas con dinero público, como son las del CRU. Un correo pide a varios científicos de diversas universidades que borren ciertos mensajes, lo que ha sido interpretado como un posible intento de evitar verse obligados a desvelar contenidos "incómodos" para la teoría del calentamiento ante una posible petición bajo las leyes británicas.
Uno de los correos, de hecho, reconoce que de verse obligado a dar los datos de las estaciones de temperatura del CRU preferiría borrarlos, lo cual podría estar relacionado con esa "falta de espacio" que adujo en septiembre para no revelarlos.
Conspiración para no dejar publicar a los escépticos
Uno de los más repetidos mantras de los climatólogos creyentes consiste en que los escépticos no publican en revistas científicas respetables, las llamadas peer-reviewed, y ellos sí. Pero parece que en parte esto sucede por un esfuerzo concertado para que así sea. Uno de los intercambios de correos desvelado se indigna ante la publicación de un par de papers científicos de los escépticos en la revista Climate Research y promueve un boicot contra la misma.
Ese intento de acallar las publicaciones científicas escépticas alcanza al IPCC, el macroinforme de la ONU que se supone contiene toda la información relevante sobre la ciencia del clima. Pues bien, otro de los correos muestra a estos científicos indicando que harán todo lo que puedan para evitar que un estudio contrario a sus teorías llegue al IPCC, incluso aunque sea a costa de "redefinir lo que significa un estudio peer-reviewed".
Phil Jones escribe a la Universidad de Hull para intentar detener a su colega escéptica Sonia Boehmer Christiansen; Michael Mann explica cómo destruir una revista que ha publicado documentos científicos sobre el clima elaborados por escépticos; en otro correo, el propio Mann dice que se pondrá en contacto con la cadena británica BBC para averiguar por qué permitió la publicación de un artículo vagamente escéptico; otro correo desvela que una carta de calentólogos enviada a The Times fue redactada con la inestimable ayuda de Greenpeace...
Siempre se ha alegado desde el campo escéptico que no es necesaria ninguna conspiración para explicar el elevado número de científicos que apoyan la teoría del calentamiento global. Existen suficientes intereses académicos, ideológicos y hasta pecuniarios que permiten explicar acciones de distintas personas en la misma dirección. Pero eso no significa que no puedan existir conspiraciones como ésta, con la intención de acallar a algunos críticos, que pueden haber logrado algún éxito.
El material tardará en ser examinado, pues incluye cientos de correos, documentos científicos, datos contables sobre los fondos recibidos para la investigación y hasta el código empleado para las reconstrucciones del clima pasado, ése que siempre se han negado a enviar a los escépticos para su examen y ha tenido que ser reconstruido por los estadísticos McIntyre y McKitrick.
La propia Universidad ha reconocido la veracidad de su origen y ha cambiado los claves de acceso de su personal para evitar más filtraciones. De hecho, algunos afectados han reconocido la autoría de algunos de los correos más sorprendentes del lote.
Tras saltar a la red, el escándalo ya ha sido recogido por algunos medios, tales como New York Times, Washington Post o el alemán Die Welt.
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