Caos en los accesos en pleno Puente de Carnaval: no es cuestión de más carriles, sino de gestión
- Sergi Molina
Una vez más.
En pleno puente de Carnaval, con la estación cubierta por las últimas nevadas y con miles de personas dispuestas a disfrutar de la nieve, el acceso entre Salencias y Cebolledo ha vuelto a colapsar.
Coches cruzados, vehículos sin cadenas, colas monumentales. Parkings que no comienzan a limpiarse hasta las 10:00 h de la mañana (como se ve en la foto) cuando ya está todo el problema creado. Y una sensación que se repite temporada tras temporada: falta de previsión y de dirección eficaz.
No es algo nuevo. Ocurre cada vez que coinciden temporada alta y nieve.
El problema no es nuevo… y tampoco lo es la solución que se propone
Hace apenas unos días, la Diputación de León aprobaba provisionalmente el proyecto para la construcción de un tercer carril en los últimos 600 metros de la LE-2604, antes de llegar al parking de Cebolledo, con un presupuesto base de 360.000 euros.
Según la información publicada en el BOP y recogida por el Diario de Valderrueda, este tercer carril se habilitaría en casos de emergencia o bloqueo de alguno de los carriles actuales, y quedaría separado mediante barrera de hormigón tipo New Jersey.
La intención es evitar que el acceso quede inutilizado cuando algún vehículo se cruza por la nieve.
Pero hoy, lo que ha vuelto a quedar patente es que el problema no es la falta de un carril más sino más bien la falta de control y previsión.
¿De qué sirve un tercer carril si los coches siguen subiendo sin cadenas?
El bloqueo de hoy no se ha producido por falta de anchura en la carretera. Se ha producido porque:
- Vehículos han accedido sin cadenas ni neumáticos de invierno.
- No ha habido un control preventivo eficaz en los accesos.
- No se ha impedido el paso a quienes no estaban preparados.
- La limpieza y coordinación no han sido suficientes en un día claramente previsible de alta afluencia.
Aunque exista un tercer carril, si un coche se cruza en uno de los dos principales, el atasco seguirá produciéndose.
Y si no hay vigilancia y control real, la escena se repetirá.
El tercer carril, tal como está planteado, parece más orientado a garantizar el paso de servicios internos o del autobús que a solucionar el problema estructural del tráfico en días críticos.
La cuestión de fondo: modelo de estación y planificación
Desde San Isidro.net llevamos tiempo defendiendo otra visión.
El problema estructural no es la carretera. Es el modelo.
Mantener un acceso rodado de más de 3 kilómetros entre Salencias y Cebolledo supone:
- Costes constantes de limpieza.
- Dependencia absoluta del tráfico privado.
- Vulnerabilidad ante cualquier episodio meteorológico.
- Imagen de caos en días clave.
- Contaminación atmosférica y acústica en altura.
Frente a ello, seguimos defendiendo:
- Convertir Salencias en verdadero pie de pistas.
- Conectar los sectores mediante remontes.
- Apostar por una integración real con la zona alta y con Fuentes de Invierno.
- Reducir la dependencia de ese tramo conflictivo de carretera.
Es una cuestión estratégica, no solo de ingeniería vial.
No es más asfalto en la montaña. Es gestión.
Lo que ha ocurrido hoy no es consecuencia de que falten 600 metros de carril adicional.
Es consecuencia de:
- Falta de previsión.
- Falta de control en accesos.
- Falta de coordinación operativa.
- Falta de una dirección que anticipe lo que cada temporada vuelve a suceder.
La montaña es imprevisible. La desorganización, no. En un puente de Carnaval, con previsión de nevadas y alta afluencia, el escenario era perfectamente anticipable.
Invertir 360.000 euros en un tercer carril puede ser una medida puntual. Pero sin gestión eficaz, el problema seguirá ahí. Es necesario replantearse el modelo de gestión de la estación y afrontar inversiones reales para replantear, rediseñar y modernizar por completo San Isidro.












