Me explico mejor que mis anteriores comentarios igual dan lugar a la duda:
Alonso aseguro que, desde la salida, iba a arriesgar al máximo. Pero ¿no aprendió de España? La recta de Canadá, desde la salida, es enana, y no hay espacio material, casi, para adelantar. Pisar la parte sucia es un riesgo evidente, y Alonso lo pagó caro. Sólo perdió una posición, pero volvió a cometer el mismo error... tres veces más. Él solo y, más tarde, cuando intentaba adelantar a Trulli, echando por tierra el excepcional trabajo de su equipo en boxes, que le permitió adelantar a Räikkönen y colocarse nada más y nada menos que en cuarta posición, tras la penalización. Cuarto, después de rodar decimoquinto. Y, de repente, a la hierba otra vez. Fernando Alonso, que no ha cometido ningún grave error en años, sube y baja de posiciones en cuestión de segundos. ¿Descentrado? ¿Desconcentrado? ¿Presionado? Rodar en el pelotón nunca es fácil...
En Canadá vinos una bandera que, desde 2002 (precisamente en este mismo trazado) no veíamos: la negra (y no la roja, como se empeñaba en decir una y otra vez Lobato). Y la vimos por dos veces: Massa y Fisichella fueron descalificados por salir a pista con el semáforo de rojo de boxes encendido. Y, por mucho que haga gestos el brasileño con el pulgar hacia abajo en el boxes, cuando un semáforo está en rojo (por mucho que fastidie) hay que parar. Porque en Fórmula 1 un semáforo rojo no significa que pueden pasar los Ferrari, sino que todo el mundo tiene que detenerse. Felipe aseguró que no había motivos, que no había ningún coche en pista ni ninguna situación que lo justificara. Algo parecido le pasó a un amigo mío, que se saltó un semáforo y le dijo al poli que «es que no venía nadie»... Mi amigo se llevó la multa; Massa, una correcta penalización. Porque primero se cumplen las normas, y luego, si acaso, se reclama.
Pero aunque vimos dos banderas negras (en realidad el realizador no nos las mostró en pantalla) la que no vimos fue la roja. ¿Por qué? Sólo Charlie Waiting lo sabe. Lo cierto es que desde hace años no se ve en carrera. Concretamente desde el Gran Premio de Bélgica de 2001, cuando Luciano Burti quedó atrapado entre los neumáticos de seguridad tras un terrible golpe frontal contra el muro. Entonces, la dirección de carrera creyó conveniente tener el respeto suficiente como para detener al que llaman gran circo para salvar una vida. El coche estaba fuera de la pista y ésta ni tan siquiera quedó sucia; pero primó el sentido común y se paró la carrera. En Montreal, este año, no. Nadie podía entender que los coches pasaran entre los escombros del coche de Kubica sin saber aún cuál era el estado del polaco, si iba a necesitar reanimación, ambulancia o, incluso (como ya ocurriera con Ayrton Senna) helicóptero en la misma pista. Una vez más, como cuando el bombero Paolo Gislimberti murió en Monza en 2000 o el comisario de Australia en 2001, la ambulancia corrió por entre los coches de competición, que esperaban casi como diciendo: «el asfalto es para los vivos». Patético. Aún tenemos grabadas, muchos de nosotros, las imágenes de cómo la ambulancia que transportaba al comisario australiano llegó incluso a apartarse del camino de los monoplazas y se detuvo en un arcén de la pista para dejarlos pasar. Dentro se intentaba luchar por la vida de un hombre que, finalmente, falleció. Ayer no se sabía si Kubica corría peligro, pero las imágenes fueron lo suficientemente explícitas como apretar el botón de bandera roja sin pensar. Porque si seguimos creyendo que prima el espectáculo y el negocio sobre las vidas humanas... Apaga y vámonos.
Lewis Hamilton le va a dar muchos dolores de cabeza a Fernando. Sus victorias, al contrario que las de Alonso en Gran Bretaña, no las discutimos; las aplaudimos. Este chico será campeón del mundo... Algún año.
· Heidfel y Wurz. Podio curioso siempre que las carambolas reinan en una carrera.
· Takuma Sato. Lejos quedan los días de trompos, choques y salidas de pista. Takuma está progresando satisfactoria y maduramente. Incluso se atrevió con Fernando. Bravo por él.
· Seguridad. Gracias a ella, hoy no estamos llorando por una tragedia. Todos queremos volver a ver a Kubica sobre el asfalto. Afortunadamente, podremos.
· Fernando Alonso. Es la primera vez que le damos una, pero se la merece, sinceramente. Desde la salida ha cometido demasiados errores. Afortunadamente ninguno de ellos le llevó contra el muro, pero podía haber acabado cuarto después de la penalización y la horrible primera parte, y volvió a salirse de pista. Los neumáticos no aguantaron más y sólo fue séptimo. ¿Dónde está el inteligente Alonso que sabe dónde están los límites…?
· FIA. Nadie entiende la ley de los boxes; ha destrozado la carrera de tres pilotos con opciones de podio. Pocos entienden también que no se detuviera la carrera para atender a Kubica.
· Ferrari. Desaparecidos en combate. Massa pudo haber hecho un buen papel pese a todo, pero lo estropeó con su daltonismo. Por su parte, Kimi estuvo tan flojo y débil como nos está acostumbrando: quinto puesto. El Mundial se les escapa.