El Principado desoye un informe que recomienda reforzar el plan antialudes de San Isidro
Una empresa francesa consultada por Infraestructuras advierte de que las redes metálicas son una medida insuficiente
Felechosa (Aller),
José A. ORDÓÑEZ
El Gobierno regional desoye las recomendaciones para hacer frente a los aludes en San Isidro recogidas en el informe que encargó, a través de la Consejería de Infraestructuras, a una empresa de ámbito internacional especializada en este tipo de fenómenos. El estudio fue realizado por un experto francés, considerado una de la voces más autorizadas de Europa en la confección de planes de prevención contra grandes avenidas de nieve. Su análisis de la situación concluye que la instalación de barreras y redes metálicas en las laderas, medida adoptada por el Principado, no resulta suficiente para evitar el riesgo de que se produzcan grandes avalanchas en la carretera de acceso a las estaciones invernales del alto Aller.
El diagnóstico del especialista francés, que duerme el sueño de los justos en un cajón de la Consejería, coincide a grandes rasgos con los de los análisis encargados por el Ayuntamiento de Aller. Las propuestas están basadas en provocar pequeñas avalanchas controladas en puntos concretos de la montaña con el fin de prevenir grandes aludes. Se trata de un sistema que se ha venido aplicando con notable éxito tanto en vías de montaña de los Alpes como de los Pirineos. El método más moderno y más en boga consiste en que un artificiero lance diferentes cargas explosivas desde un helicóptero, aunque hay otras.
Ángel Rodríguez Saavedra, «pister» de la estación de Leitariegos (León) con amplia formación en materia de prevención de aludes tanto en Francia como en Andorra, cita, a este respecto, un conjunto de pequeños aparatos (denominados «gazhex» y «avalhex») capaces de desencadenar avalanchas de forma artificial y controlada a partir de la explosión de una mezcla determinada de gases. Además, a su juicio, esta actuación podría completarse con tiros manuales de artificiero desde la parte baja de la montaña. Para ello, podría utilizarse un «avalancheur», cañón neumático que sirve para lanzar cargas a gran distancia.
Además, los expertos recomiendan que, junto a los pequeños aludes controlados, sería necesario construir un voladizo en la zona de Riofrío, donde se concentra el mayor riesgo de avalanchas. La estructura, muy utilizada también en las carreteras de los Alpes y de los Pirineos, permitiría que la nieve desprendida de la montaña cayese directamente al precipicio sin tocar la superficie de la calzada.
El portavoz de Izquierda Unida (IU) en Aller, Alfredo González Arango, cargó duramente ayer contra los planes de la Dirección General de Carreteras para hacer frente a los aludes en la carretera del puerto. A su juicio, las barreras previstas «no sirven» para eliminar el riesgo de grandes avenidas de nieve sobre la calzada. Es más, asegura que «los clientes de las estaciones de esquí y los usuarios de la vía tienen derecho a una seguridad que, ahora, no se está garantizando», haciendo votos para que «no se produzca una grave desgracia, ya que el riesgo es más que evidente y está advertido por los especialistas».
Las críticas
En esta misma línea, Arango acusa al Gobierno regional de «volver la espalda a este concejo y a Fuentes de Invierno», emplazando al alcalde de Aller, el socialista Gabriel Pérez Villalta, a que «alce la voz y exija una solución de verdad a este problema de seguridad». Según los especialistas, el riesgo de aludes en San Isidro es muy elevado debido, fundamentalmente, a su situación geográfica y a una climatología atlántica que genera fuertes períodos de innivación. Las zonas más propicias para este tipo de desprendimientos se localizan en las laderas del pico Torres (2.100 metros), tanto en su vertiente Sureste como Norte-Noroeste. La situación se hace aún más complicada por la gran diferencia de altitud que existe entre la franja de ruptura de los aludes y los tramos de carretera con mayor peligro de avenidas, que llega a los 800 metros.