Los que tenemos caravanas, y más aún los que tienen mobil-homes, estamos todos con el culo al aire, incluso los que afortunadamente no la tenemos en S. Isidro. Las caravanas y mobil-homes son elementos móviles de acampada, que ocupan una parcela determinada de un camping, de forma siempre temporal, mediante pago al propietario del camping. Su permanencia está condicionada a la actividad del camping, o sea que si el camping cesa la actividad, por cierre o por otras causas, los elementos de acampada hay que sacarlos obligatoriamente del recinto que ocupaba el camping. Y si el propietario se niega el dueño del camping puede solicitar la ayuda de la policía para hacerlo cumplir, o para sacarlos a la calle. El haber estado en una parcela de un camping, sea un mes o veinte años, no genera ningún tipo de derecho de permanencia, y no tienes reclamación posible. Si se cierra el camping te vas a la calle, o a otro camping, pero no tienes recurso legal al que acogerte. Si de verdad se ha ordenado el cierre del camping, las cosas pintan muy mal para los campistas allí estacionados. Si encuentran plaza en otro sitio, y les gusta, el mal es menor, pero si no es así el único recurso será malvender sus caravanas, o buscarles un lugar dónde estacionarlas. Peor es el tema de los mobilhomes, ya que la caravana la enganchas al coche y pista, pero los mobil-homes hay que llamar una grúa, y pagar un camión para su transporte, lo que en el mejor de los casos puede costar entre 2-3.000 euros. Y no es fácil encontrar campings en los que te los admitan, y menos aún que e4stén cerca de S. Isidro. En Asturias no los hay, y en León hay una limitación de los módulos que pueden albergar los campings, y que es del 25% del número de las parcelas. En Cofiñal y en Lillo, que son los más cercanos, ya tienen ese cupo cubierto, y si admiten más se arriesgan al cierre del camping. Las cosas pintan mal, pero que muy mal, si de verdad ordenan el cierre del camping. En Llanes pasó algo parecido hace años, y había módulos aparcados en prados a la orilla de la carretera, esperando malvenderlos.