Vamos a ver si lo entiendo: tardas más tiempo en subir en la desembragable de cebolledo, que en bajar requejines, subir la silla de 4, pasar a cebolledo, bajar el valle, subir con la onofre, y empezar a bajar riopinos... Menos mal que es el la silla más rápida de la estación!!!
Sabéis que se puede bajar de la silla según llegas arriba, y no hace falta dar 4 vueltas antes de intentarlo no? Jajaja
Quedar con alguien en San Isidro es difícil? Para que pedimos que nos amplíen la estación, si nos vamos a perder solitos
Pues vamos a ver si lo entiendes: Te puede pasar que preguntas en la EEE dónde está el monitor, te dicen que en Requejines (por decir algo), te vas al telesilla, te pones los esquíes y ya han pasado al menos 5 minutos. Guardas la cola, de al menos otros 15 m., subes en el cuatriplaza, otros 6 minutos (depende de la velocidad que le pongan), más las paradas "técnicas" correspondientes, que pueden hacer que el trayecto dure entre 15 y 20 minutos. Llegas arriba y desembarcas, (no hace falta que des ninguna vuelta tonta, y menos 4), vas hacia Requejines, como estás aprendiendo te lleva su tiempo, y al llegar al cruce como no eres de los que tiene la suerte de cara pues no los ves, ni hacia arriba ni hacia abajo. Bajas hacia el cuatriplaza, despacio porque estás aprendiendo, después de 5 minutos te pones a la cola y no los ves. 20 minutos de cola y ya estás subiendo, a lo lejos ves a un par de monitores con sus cursillistas, pero no puedes saber si son los tuyos. Piensas con la cabeza y al llegar arriba desembarcas, te echas a un lado y esperas a ver si llegan, pero no, después de 20 minutos no han llegado. Bajas como puedes, y preguntas en el telesquí, y luego en el cuatriplaza, a los trabajadores, si han visto a la monitora Katia. Sí, la han visto, puede que tal vez haya ido para Cebolledo, o para Riopinos. 20 minutos de cola después ya estás subiendo, ha pasado más de una hora y ni rastro de tu cursillo. Te vas para Cebolledo, y bajas esquiando (y me pregunto que si ya puedes bajar Cebolledo para qué necesitas un cursillo), llegas a la cola y te acercas a los empleados del cuatriplaza (después de escuchar 20 imprecaciones de los que están esperando, porque creen que intentas colarte). Te dicen que allí no la han visto. Te vas al Onofre, y más de lo mismo, gritos de ¡Caradura!, ¡A la cola!, milagrosamente llegas ileso a donde están los empleados y preguntas. ¡Albricias! la han visto, pero no saben si ha ido a Riopinos o estará por Cebolledo. 20 minutos de cola y ya estás en el Onofre, pero a mitad de camino se para. 5 minutos de nada, y ya está en marcha, a velocidad lenta, por supuesto. Unos minutos después vuelve a pararse, algún torpe que se ha caído en el embarque. Arranca de nuevo y cuando tienes la plataforma de desembarque a menos de 10 metros, vuelta a pararse, y ves con desesperación cómo están cargando en una silla varias cajas procedentes de la cafetería de Riopinos. Otros 5 minutos y se mueve lentamente, no vaya a ser que se caiga la carga. Ya estás arriba y ¿Ahora qué? ¿Para Riopinos o para Cebolledo? Preguntas al empleado pero este no se ha fijado hacia dónde tiraron. Tiras para Riopinos, pero no los encuentras, de nada sirve desesperarse, porque la ruleta vuelve a empezar. Y así pude seguir la historia durante mucho tiempo. Han pasado más de 2 horas, y nada, se te ha pasado la hora del cursillo y ya da igual que encuentres a la monitora, porque ya estará con otro grupo. ¿Culpa de quién? ¿De la monitora por no decir dónde está? No, culpa de quien llegó tarde, porque la monitora tiene que cumplir con su obligación, e impartir el cursillo al resto de personas, y no puede quedarse quieta en un sitio, durante media hora, esperando a que llegue quien se ha retrasado en la hora de inicio.
PD: esta historia, escrita en clave de coña, refleja lo que en un 99% se puede dar si llegas tarde al cursillo. Encontrase con alguien un fin de semana en San Isidro puede ser sencillo si quedas a una hora concreta, en un sitio concreto, o si lo llamas por teléfono, y tiene la santa paciencia de esperarte allí, sin moverse, mientras tú haces cola, y llegas hasta allí. Pero si no es así, buscar a alguien puede convertirse en el juego del ratón y el gato, durante horas.