Hay cosas buenas y malas, al respecto:
Las buenas:
1.- No se cuela nadie sin pagar
2.- Funcionan bastante bien
Las malas:
1.- Deberían ser todos los forfaits como los anuales, es muy fácil. Con el forfait te cobran 6 euros de más por la tarjetita. Cuando te vayas, si no piensas volver nunca más, te devuelven los 6 euros entregando la tarjeta. Si piensas seguir subiendo, te la llevas pa tu casa y la recargas al día siguiente.
Es que lo de la ranurita es una chapuza.
2.- Están casi todos demasiado cerca de las sillas, por lo que cuando hay alguno un poco torpe, o cuando falla, no da tiempo luego a coger la silla y van muchísimas sillas vacías, sobre todo las de dos. Se soluciona fácilmente colocándolos más atrás, pero nadie parece darse cuenta en la estación.
3.- Cuando fallan (y lo hacen a veces) los operarios no tienen forma de abrirlos, con lo que se forma un tapón hasta que el resignado esquiador da la vuelta o espera el tiempo temporizado. En Grand Valira los operarios, además de estar pendientes de los tornos (aquí no mira ni dios pa ellos) tenían un mando a distancia, para abrirlos. En ese caso se comprueba el forfait manualmente y listos.
4.- Yo creo que la estación pierde dinero con el cambio. Antes había gente que no pagaba, pero ahora con un forfait diario puede esquiar una familia entera, turnándose en la cafetería, pues no hace falta fijarlos a la chupa. Además no venden ni uno de mediodía, pues mogollón de peña que marcha al mediodía lo revende. Aplicando el punto 1 (la tarjetita pa todo el mundo, no solo pal anual) se arreglaría este problema también.
En fín, problemas fáciles de solucionar, pero en San Isidro serán un imposible. Si llevan años sin conseguir que el embarque de la desembragable sea más o menos cómodo y no se caigan de la silla 50 veces al día, pues lo demás será pedir imposibles....