1888: lluvia, nieve y frío generalizados.
La prensa de la época aportaba gran cantidad de información sobre el tiempo atmosférico del año 1888 y no ha resultado difícil hacer un acopio de noticias significativas que dieran idea de la magnitud de los temporales de nieve de aquel año, de la notable disminución de sus temperaturas y de sus excesivas precipitaciones. Y no sólo en Madrid, sino a nivel nacional y europeo.
Se citan a modo de ejemplo las noticias de primera página del periódico ‘El Atlántico’, un diario de Santander fundado en mayo de 1886. Se ha preferido consultar éste diario santanderino por proximidad a la Hemeroteca de la Biblioteca Menéndez Pelayo y porque nos consta que era ‘…un periódico de gran ponderación y buen sentido, que contaba con un equipo periodístico de alta selección entre la juventud intelectual y excelente precursor de la prensa local del nuevo siglo... (Simón Cabarga). A continuación, se reseñan algunas de las noticias de carácter meteorológico publicadas por El Atlántico en 1888, indicándose en cada una la fecha de su publicación.
• Noticias del temporal, de Málaga, Sevilla, Alicante, Cáceres… iniciado el 31 de diciembre de 1887, con numerosas víctimas. [3.1.88]
• Nieblas densísimas , en el Canal de la Mancha, Londres … [15.1.88]
• En el Puerto de Pajares, dependiendo de la orografía, la nieve alcanzaba 2, 3 y 4 metros de altura. [21.2.88]
• En Cantabria, gran temporal de nieve, iniciado el día 15. En las proximidades de Reinosa, trenes parados en la vía tres días. Sobre los raíles, un metro de nieve. Una frase muy repetida por los ancianos: “No se recuerda otro peor en el siglo”. El día 26 aún nevaba algo. El Ministerio mandó 20.000 pesetas para los pueblos afectados [21.2.88]
• Inundaciones. Ahora los trenes están detenidos en la vía por inundaciones en las proximidades de Reinosa. Gran crecida del Ebro. En Tudela, la crecida supone más de 3 metros sobre el nivel normal y en Logroño, más de 5 metros. [12.3.88]
• En alguna parte de su recorrido, el Ebro tiene una anchura de 1 kilómetro en las proximidades de Reinosa. [16.3.88]
• Tormentas con grandes estragos en pueblos de la Mancha. Asoladas las siembras de cereales. [29.5.88]
• “Cae la nieve con tal abundancia en los Alpes Bávaros, que ha sido preciso llevar a los valles los rebaños que pastaban en las cimas de las montañas. Nadie recuerda que se haya producido fenómeno igual a finales del mes de julio en todo lo que va de siglo…” [30.7.88]
• “Hace tiempo que viene llamando la atención la disminución de la temperatura en primavera […] En marzo y abril, la temperatura media, inferior en 2 grados a la normal ya en 1887, ahora, en 1888, aumentó este descenso, reflejándose en la vegetación. Tras la primavera fría, los meses de junio y julio acusan otro descenso mayor. Serio peligro para las cosechas de todo el continente. En Gran Bretaña ha nevado. Cerca de París el termómetro marca 4 grados y en Hungría ha habido temporales muy fríos “ [ 8.8.88]
• “Es un hecho, que apenas se han podido bañar en el Cantábrico este año y, como desde el 15 de agosto empieza a refrescar, casi seguro que no tenemos verano […]”. “En la meseta y Andalucía ha habido temperaturas muy agradables, si se comparan con las elevadas propias de este tiempo […] ¿Un nuevo período glacial ? En pleno agosto han florecido especies que lo hacen en mayo. El trigo ha madurado entre constantes lluvias y su calidad es muy inferior a la de los años secos. El vino se perdió en las localidades que en junio descendieron a menos de 10 grados. Las plagas se han desarrollado más por la constante humedad… ” [8.8.8]
Reinosa (Cantabria). Foto Ebro
El semanario ‘El Ebro’, que se publicaba en Reinosa (Cantabria), describía con gran profusión de datos el que había sido el temporal ‘más importante del siglo’, ya citado en líneas anteriores por El Atlántico, temporal de nieve iniciado el 14 de febrero de 1888, acompañado de fuertes vientos, con parajes en que los neveros alcanzaron alturas de nieve superiores a los tres metros. Después, el viento Sur propició un desnieve rápido, que ocasionó grandes pérdidas. Además, un mes después, el 16 de marzo, comenzó otro temporal de cuatro días sin parar de nevar, en el que volvió a cubrirse el suelo con otro metro más de nieve reciente. Cesaron las precipitaciones. Y de nuevo el desnieve, acelerado por la presencia del Sur, ocasionó importantes inundaciones en Reinosa y toda la vega circundante.
Finalmente se incluye un texto, que forma parte del reciente relato de Ana María Moradiellos ‘Las nevadas y el tiempo’, escrito desde Sotres (1.050m), la Parroquia más alta del Concejo asturiano de Cabrales, hermoso lugar de poco más de 180 habitantes, que padece un clima invernal especialmente duro.
“[…] Las más grandes nevadas, aún quedan en Sotres en la memoria de las gentes. Hay una vieja casa en la plaza del pueblo, con fachada al mediodía, donde nuestros antepasados grabaron en las piedras del esquinal, con cruces, las alturas de las mayores nevadas. En el siglo XIX, la mayor fue sin duda la de 1888, que alcanzó los 3,40 m y que se recuerda como la nevadona de los tres ochos. Cayó a primeros de febrero y tardó más de 35 días en irse, como decimos nosotros, en ‘aterreñar’. Causó mortandad muy grande en los ganados, sobre todo en ‘ la reciella’. La hierba ya escaseaba en los ‘jenales’ y al pasto no podían salir por estar todo cubierto. Tampoco les iba mejor a los amos. A la escasez de alimentos se añadió la gripe y la difteria, que causaron la muerte de muchos niños, ancianos y mujeres recién dadas a luz. Este desastre provocó la ruina y la emigración de muchas familias hacia Argentina. Allí siguen aposentados, en el día de hoy, sus descendientes y varios de ellos dedicados a la ganadería y la agricultura. Otros se fueron a Cuba y a México […]”