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Después de la tempestad, llega la calma".
Esta es una frase que, como en el mar, se hace realidad también en la Estación de Esquí y Montaña de Sierra Nevada. En el siguiente informe, queremos dar a conocer a los usuarios de esta Estación, cuales son los motivos de que se produzcan, en determinados días, retrasos en la apertura de los remontes y pistas, con el consiguiente malestar de los que vienen a disfrutar de nuestras instalaciones.
Es habitual que después de una situación de climatología adversa, como las que más adelante se plantean (bloqueo o gran nevada), el tiempo vuelva a la normalidad y además sean días soleados y aparentemente de los mejores para esquiar, por lo que los esquiadores no llegan a comprender que la Estación no se abra a su hora y, además, esté al cien por cien abierta. Lo que el usuario no sabe, es que para que todo esto se lleve a cabo, hay que realizar un laborioso y difícil trabajo en el menor tiempo posible, dejando todo en condiciones óptimas para dar la calidad de servicios, además de la seguridad, que distingue a Sierra Nevada.
Desde el Departamento de Comunicación de Cetursa Sierra Nevada S.A. y a través de estas páginas, les mantendremos informados puntualmente, con datos del dispositivo empleado para resolverlas y documentado con fotos, de las situaciones extremas que, como se detalla más adelante, puedan ocurrir a lo largo de la temporada.
Léalas con detenimiento y, por un momento, métase en el cuerpo de quienes afrontan esas situaciones trabajando en unas duras condiciones y con temperaturas bajo cero. Después, seguro que sabrá comprender esos retrasos que tanto alteran a muchos usuarios.
SITUACIÓN DE BLOQUEO DE REMONTES
La elevada altitud media de la Estación de Esquí y Montaña de Sierra Nevada, que comienza su dominio esquiable a 2.200 m. de altitud y alcanza hasta los 3.400 m., unido al hecho de su latitud tan meridional y su cercanía al Mediterráneo, hace que se den circunstancias meteorológicas muy singulares. Algunas de ellas favorecen determinadas condiciones para la práctica de los deportes de invierno, por ejemplo la rareza y calidad de su nieve en primavera, que nada tiene que ver con la nieve primavera de otros entornos, sino que, bien al contrario, posee unas características de esquiabilidad en una determinada franja horaria, que la hace especialmente agradable y segura tanto para el aprendizaje, como para el disfrute de los expertos.
En el otro lado de la balanza se halla lo que suele ocurrir con frecuencia, cuando se produce una nevada o una lluvia en determinadas condiciones de humedad y de temperatura. En este caso se conforman masas de hielo fuertemente adheridas a los elementos metálicos de manera especialmente virulenta, que terminan bloqueando los dispositivos móviles de los medios mecánicos, cables, poleas, balancines, etc., impidiendo materialmente su funcionamiento. Este hielo se acumula también sobre las sillas o los telesquís, en remontes no desembragables, llegando a alcanzar tamaños tan considerables que, en alguna ocasión, ha significado tanto peso en una línea, que ha terminado provocando el colapso de dos torteas (pilonas) de un telesilla, doblándolas como si fueran de mantequilla en lugar de acero, como puede verse en alguna foto.
Cuando este fenómeno tiene lugar, hay que proceder a quitar el hielo de los cables, de las poleas, de las seguridades, de los balancines, de las sillas, de los telesquís, y de toda la línea móvil, para poder poner en marcha el remonte. El problema radica en que este trabajo ha de hacerse a mano, concretamente usando martillos para golpear en los sitios clave para desprender ese hielo y permitir que rueden los elementos y circule el cable. Claro está, hay que ir físicamente pilona por pilona, balancín por balancín, polea a polea y... remonte a remonte... hasta un número de 20 que tenemos, con una media de 20 pilonas cada uno. Esta es una tarea que hay que realizar de día por la seguridad física de las personas que lo realizan, nunca durante la noche. Una vez que se ha llegado a la base de la pilona, con la dificultad que representa por la situación de la mayoría de ellas, lo normal es que antes de poder subir por una escala a cualquier pilona, primero haya que quitar el hielo acumulado en la propia escala de subida.
Afortunadamente, Sierra Nevada se ha ido dotando de remontes desembragables que permiten, en primer lugar, almacenar las sillas y las cabinas a resguardo de estas tormentas, con el consiguiente ahorro de tiempo de quitar el hielo de esos elementos, pero, en segundo lugar, permiten, si se mantienen en funcionamiento durante la noche, con el cable rodando en vacío, que el hielo que se vaya acumulando no bloquee el remonte ni impida su funcionamiento al día siguiente. Para ello se dejan guardias nocturnas de personal en todos los remontes desembragables. A veces la virulencia de la tormenta termina bloqueando incluso cables en vacío en movimiento, como pasó en la temporada 2000/2001 con el telecabina Borreguiles una noche, en la que congeló 15 poleas, lo que significó tener que sustituir estas poleas (ya que se quemó su alma de goma al rodar el cable con ellas paradas) al día siguiente, con el consiguiente tiempo fuera de servicio para reparación. En todo caso, es frecuente que haya que perder tiempo, antes de operar el remonte al día siguiente, en comprobar que las seguridades están exentas de hielo, al menos lo suficiente para garantizar su efectividad y para que no choquen contra ellas las pinzas de sillas o cabinas cuando éstas se cuelguen al cable.
El trabajo de desbloqueo ha de hacerse, por razones más que obvias de seguridad elemental, con luz diurna, ha de hacerse por gente experta y requiere gran cantidad de tiempo, dado el número de remontes que Sierra Nevada tiene y su tamaño medio. Por eso el equipo de mantenimiento se incorpora al alba cuando se sabe que van a existir bloqueos, dedicándose con todo el empeño a ir abriendo por áreas los diferentes medios mecánicos, pero hay veces en que la tormenta continúa en la mañana y el trabajo de desbloqueo es inútil porque vuelve a bloquearse el remonte durante la misma operación de desbloqueo.
Un reportaje realizado por la cadena Localia Televisión en la temporada 2002/2003 (a disposición de quien lo solicite), es bastante ilustrativo y en él se refleja lo laborioso de estos trabajos y ayuda a comprender las dificultades que se padecen en esas circunstancias, conjuntamente a las fotos que se muestran en este apartado de distintas situaciones acaecidas en Sierra Nevada.
El compromiso de Sierra Nevada es dar la máxima calidad posible en cada momento. Eso significa hacer todo el esfuerzo humano y técnico en las circunstancias de adversidad climática para ofrecer las mejores condiciones a los usuarios en el menor tiempo posible, y esto, no es cosa de "darle a un botón" y que todo se normalice automáticamente, como muchos pueden pensar.
SITUACIÓN DE GRAN NEVADA
También en Sierra Nevada, como en cualquier otra estación de esquí del mundo, se producen otro tipo de situaciones que requieren un intenso y exhaustivo trabajo y que retrasan la apertura normal de los remontes y es una gran nevada que se produzca durante la noche.
Cuando esto ocurre, gran parte de las estaciones de dichos remontes quedan cubiertas, a veces en su totalidad, por la nieve. Para poner en funcionamiento el remonte, primero hay que quitar, a base de maquinas, toda la nieve que dificulta la entrada a la estación, bien inferior o superior, del mismo, con el consabido trabajo de las máquinas en las zonas donde se encuentran dichas estaciones, que a veces, tienen dificultad para acceder a ellas.
Este es otro de los trabajos que hay que realizar con luz de día para no poner en peligro la integridad física de las personas que lo realizan, aunque en ocasiones, siempre que las condiciones lo permitan, se realiza con turnos de noche.
Al igual que ocurre con la situación de bloqueo, esta situación no se resuelve con "apretar de nuevo el botón", si no como se ha planteado anteriormente, además, tratando de poner todos los medios para realizarlo en el menor tiempo posible, y, a veces, en condiciones climatológicas no muy favorables.