En alguna de esas quejas creo que nos vemos reflejados bastantes usuarios, como la de la prepotencia, y la mala educación, de algunos empleados, que no de todos, ni mucho menos. Es cierto que son unos pocos, pero dejan bastante mala imagen de la estación. No voy a extenderme recordando conductas que son rechazables, pues prefiero quedarme con los buenos modales de algunos empleados, que procuran hacerte ´que el día de esquí sea lo más agradable, posible dentro de sus posibilidades, aunque esto no quita para que se pida que se corrijan las conductas que no se adaptan a las que debe de mantener un empleado público, que está al servicio de los usuarios, aunque alguno de ellos piense que son los usuarios los que están a su servicio.
En cuanto a la Estación de San Isidro ya se ha dicho muchas veces que está sobresaturada, que sus instalaciones son malas, y escasas, para la cantidad de gente que acude a sus pistas. Y lo peor es que todos los planes de inversión, previstos hasta ahora, sólo harán que incrementar esa sobresaturación. Si llevan a cabo todos los planes de construcción de apartamentos, y hoteles, en la zona, dentro de poco cogeremos el telesilla, y al bajarnos nos pondremos directamente en la cola.
Con la Ley en la mano a la situación actual quizá no se la pueda llamar estafa, porque no hay ninguna Ley que estableza límite a los forfaits vendidos, o que se pueden vender. Se han vendido 5.000 forfaits anuales en una estación en la que el número de usuarios por hora, que pueden subir, no sobrepasa los 8.000 (en condiciones ideales), y más aún en esta temporada que el número máximo de usuarios remontados por hora, con las pistas en servicio, no llegaba ni siquiera a esos 5.000, Y a todos esos hay que sumar los forfaits diarios que se venden, sin límite alguno, en las taquillas, con lo cual ese número se multiplica. Tal vez a esa situación no se la pueda llamar legalmente "estafa", pero a mí me parece que al menos es una tomadura de pelo.
Lo que tienen que hacer es dejar de lado la construcción de apartamentos, y de hoteles, que destruyen el paisaje, y que sólo sirven para que se llenen los bolsillos los constructores de fuera, perjudicando a los hosteleros locales, y tienen que ponerse manos a la bora, para ampliar la estación, aumentar el número de remontes y de pistas utilizables por los usuarios. Y si esto no fuera posible, pues entonces tendrán que pensar en limitar el número de forfaits que venden, en función de los servicios que puedan prestar.
Los jueces han sido muy duros con la pretendida estación de San Glorio, y es una pena que no sigan los mismos criterios en el caso de San Isidro, en el tema del irracional aumento de construcciones, por las mismas razones medioambientales. También San Isidro es un paraje singular, y también es una zona de paso de los osos cantábricos, y en Fuentes hay un cantadero de urogallos.