Desde La Felguera hasta La Raya, lloviendo. La verdad es que me daba muy mala espina, pues suponía que la nieve iba a estar asquerosísima y que las opciones de hacer fuerapistas se habrían esfumado. Tan sólo tenía esperanzas de que, al menos, no se hubiera ido demasiada nieve, ya que en Felechosa y durante la subida al puerto, pese a que debía de haberse tirado un día lloviendo, aún aguantaba bastante:
A la altura de Felechosa
Recta de Cuevas
Tras pasar la desviación a Fuentes
La carretera, impoluta hasta... llegar a la desviación a Salencias:
Llegada a Salencias
Yo llevo ruedas de invierno, pero seguro que más de uno tuvo que poner las cadenas sólo para salvar esos metros iniciales, encima con escalón. La verdad es que parecía hecho a mala idea, y tampoco entiendo muy bien que después de un día sin nevar, y con la carretera completamente limpia, el acceso a la estación y los aparcamientos estén así.
No me dejaron subir a Cebolledo porque estaban acondicionando el aparcamiento de arriba, así que nada, di media vuelta y tomé un chocolate en la cafetería de Salencias, con unos amigos. Eran las nueve en punto de la mañana.
Un poco más tarde, sí que empezó a subir gente, aunque como la estación permanecía cerrada, decidimos esperar en Salencias a que abrieran. Craso error, porque enseguida se montó la que se montó en la carretera de acceso de Salencias a Cebolledo, y volvieron a cortar. Más de dos horas de espera, encima con la ansiedad de saber que ya habían abierto el sector de Cebolledo. Desesperado, a punto estuve de irme para casa a trabajar un poco y no perder el día en la cafetería. Éste es el estado de la cola a las once y veinte:
Cola para subir
Como ya se empezaba a ver movimiento de Guardia Civil, la cuña que ya había conseguido llegar hasta abajo, etcétera, decidí esperar un poco más. Al fin, a eso de las doce y pico, empezábamos a subir:
Empezando a subir
Y empezamos a esquiar sobre las doce y media (no está mal, después de llevar desde las nueve, ja, ja):
¡Al fin esquiamos!
No obstante, con tan mala pata que la silla de cuatro estaba parada, y sólo funcionaba la de dos. Aun así, la verdad es que en ningún momento hubo más que una pequeña cola de unos pocos minutos. Y partir de cierta hora, subir y bajar (el día no acompañaba mucho, es verdad).
Bueno, y el caso: que ya desde la primera bajada nos tiramos por La Solana, que ya no abandonamos hasta las cinco de la tarde, salvo para hacer otro fuera de pista por la zona de Sentiles (a la derecha de la pista, según se baja). Calculo que en todo el día no habré pisado más que diez metros de pista, ja, ja. Y es que la nieve me sorprendió grátamente: eran tan malas las expectativas que me había formado, cuando la noche antes me enteré de que estaba lloviendo arriba, que, pese a que no era precisamente powder, se dejaba esquiar perfectamente.
Es más (quien no se consuela es porque no quiere), tengo miedo que haya sido incluso bueno la humedad, porque se veía que la nieve se había compactado mucho, con lo cual no había mucho peligro de tropezarte con alguna piedra traicionera, ya que apenas te hundías. No obstante, por encima de esa ligera costra, había una capa de nieve bastante suelta.
Así estuvimos haciendo el cabra loca hasta las cinco y cinco de la tarde, porque la última bajada casi la liamos, y nos metimos en casi un callejón sin salida hasta que por fin acabamos saliendo a donde una caseta que hay por donde la cinta de debutantes al lado de la cafetería (caseta que, por cierto, también saltamos, haciéndole un bonito acabado a la piedra a los esquís con el borde del tejado, ya que no tenía más que una capina de nieve).
En resumen: que gracias a que coincidí con un amigo con quien nunca había esquiado, al que le van todas estas cosas (fue él el culpable de lo de la caseta y el salto de la roca que se ve en el vídeo), por primera vez en mi vida tuve la sensación de estar haciendo (salvando todas las distancias) un poco de freeride de verdad.
Lo que más me gustó, las palas que hay donde el tubo ése que queda a la derecha de la silla de dos, según subes: pequeñas pero bastante extremas, ideales para iniciarse.
Pero mejor que lo veáis en un pequeño vídeo que he hecho resumen del día (está grabado con la cámara de fotos, así que la calidad no es muy buena, pero creo que vale para hacerse una idea de lo que disfrutamos en un día que, desde luego, a priori no invitaba a ello). ¡Menos mal que al final no marché!