La nieve del temporal no basta para que Fuentes de Invierno y Valgrande abran sus pistas
El temporal que en la tarde noche del martes parecía que iba a permitir que Fuentes de Invierno por fin lograse abrir sus puertas por primera vez en la temporada se quedó en nada y las precipitaciones no fueron suficientes ni para permitir que Valgrande recuperara parte de la nieve que le permitió abrir más de diez kilómetros varias jornadas de esta temporada.
Los teléfonos blancos de la estación invernal allerana anunciaban desde primera hora de la mañana la imposibilidad de abrir debido a la falta de nieve. Los empleados de la estación tampoco se mostraban ayer mucho más optimistas de cara al fin de semana y, «a no ser que caiga una nevada muy importante, se puede decir que va a ser muy difícil que podamos estar operativos». Las máquinas «pisapistas» esperaban en la base de La Llana el Fitu dispuestas a entrar en funcionamiento en cualquier momento.
Mientras, en las instalaciones lenenses de Valgrande-Pajares las cosas tampoco marchaban mucho mejor. Ayer no pudieron abrir y, de cara al fin de semana, el director de la estación, Felipe García Pertierra, aseguraba que «el viento está impidiendo que los cañones trabajen a pleno rendimiento, y aún no podemos hacer predicciones. Tenemos esperanzas de abrir, pero, de momento, son solamente eso». En San Isidro, la estación se vio obligada a cerrar por los fuertes vientos.
Las quitanieves funcionaron durante toda la mañana para despejar la carretera
Las brigadas de conservación de carreteras de la Consejería de Infraestructuras se mantuvieron ayer operativas durante todo el día. Las cuñas dieron reiteradas pasadas para dejar expedito el camino a los pocos vehículos que ayer transitaban por la vertiente allerana de la Cordillera. A las labores para despejar los carriles de rodadura se sumaron las de extendido de sal para prevenir las heladas. El objetivo: garantizar la seguridad del tráfico rodado. En sus viajes también se acercaron hasta Fuentes de Invierno para dejar limpio de nieve el aparcamiento. El tráfico era mínimo porque se dio la circunstancia de que la estación invernal leonesa de San Isidro tuvo que cerrar sus puertas por los fuertes vientos que asolaban en la zona y que hubiesen puesto en peligro a los esquiadores si se hubiesen abierto las instalaciones al público. San Isidro, al menos, tiene nieve para esquiar.