Solo el ver la cuesta por la que hacen el salto ya pone la piel de gallina. Un fallo técnico, un segundo, y adiós. De cualquier manera salvó la vida, otros no pudieron decir lo mismo de una caída tan brutal.
Si me tuviese que pasar algo de eso, preferiría que fuese haciendo lo que me gusta que no currando en sabe dios qué...
Ánimos y adelante, campeón.