Ayer se dieron dos circunstancias que juntas resultan peligrosas en extremo. Por un lado se produjo una helada que en Cofiñal llegó a los -8ºC, y supongo que en toda le ribera del Porma, hasta Boñar, sería algo parecido, con bastante humedad. Eso produjo una helada de las buenas, continuación de las de días anteriores. Pero la segunda circunstancia es que se produjo un corto episodio de lluvia helada, es decir: pasó de helar a llover, con temperaturas por debajo de cero grados, lo que se tradujo en que la lluvia se convertía en hielo, en el asfalto, a los pocos segundos, lo que convertía la carretera en una pista de patinaje. En Cofiñal llovía con -3º C, y aunque duró excasos minutos, fue lo suficiente para que tuvieran que echar montones de sal, hasta Lillo, para que se pudiese circular con normalidad.
Lo cierto es que ver llover con -3º C, es algo poco corriente.