La Nueva España 27/03/06
Las Ubiñas y la carretera de San Isidro, las zonas de Asturias con más riesgo de aludes
Canales y depósitos de aludes vistos desde la carretera de San Isidro, a la altura de la localidad de Riofrío.
La Universidad alerta de la predisposición orográfica de estas áreas a sufrir las avalanchas de nieve más destructivas por su altura y pendiente
Un estudio del Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot) de la Universidad de Oviedo sitúa al área montañosa de las Ubiñas y la carretera de San Isidro entre las zonas de Asturias con más riesgo de sufrir aludes. Los expertos determinan, además, que las avalanchas habituales en la zona son las conocidas como de «colada», las más destructivas porque son capaces de recorrer hasta un kilómetro de distancia. La altura y la pendiente son las claves del riesgo. Áreas por encima de 1.200 metros y con pendientes de entre 30 y 50 grados son susceptibles de sufrir avalanchas.
Mieres del Camino,
Beatriz G. FANJUL
El macizo de las Ubiñas y la carretera de San Isidro son las dos zonas de Asturias con más riesgo de sufrir aludes. Así lo confirma el estudio realizado por el Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot) de la Universidad de Oviedo sobre riesgos naturales, que analiza las inundaciones y las avalanchas de nieve. Además de por su altura, los expertos confirman que son áreas favorables para acumular nieve al contar con pendientes de entre 30 y 50 grados, dos condiciones que convierten a un determinado espacio en susceptible de sufrir avalanchas. Sus antecedentes -en invierno y primavera los aludes son habituales en estas zonas- colocan a las Ubiñas (Lena) y San Isidro (Aller) en los lugares de más riesgo. La abundancia de aludes deja evidencias geomorfológicas en el terreno, perceptibles visualmente.
Por sus características, los expertos aseguran que San Isidro y las Ubiñas sufren, además, la tipología de avalanchas más peligrosa -conocida en el argot profesional como de colada-, con nieve húmeda y pesada. Son los aludes más destructivos por su recorrido -alcanzan hasta un kilómetro- y suelen producirse en primavera e invierno, pocos días después de una precipitación de nieve. «Además de la altura, hay valores de pendiente que son más favorables para la acumulación de nieve. Entre 30 y 50 grados es donde más se amontona. Por encima de esa cifra la nieve se acumula pero tiende a vaciarse rápido», explicó la investigadora del Indurot Rosana Menéndez.
Según el diagnóstico realizado por este instituto, la zona de las Ubiñas es la más afectada por aludes de todas las áreas de montaña y turísticas de Asturias, sobre todo entre Tuiza y el Meicín. «Hay muchas evidencias geomorfológicas que lo confirman. Se aprecian las cuencas de acumulación de nieve y las áreas de salida», matizó Menéndez. Respecto a la carretera de San Isidro, los principales problemas de aludes se dan en las zonas próximas a Riofrío. Completan la lista de áreas de más riesgo las carreteras de Sotres, Degaña y Somiedo y la zona de Picos de Europa. Las estaciones de esquí también tienen riesgo, pero cuentan con su propio plan de control.
Los expertos recomiendan la adopción de más medidas de prevención para evitar accidentes
Mieres del Camino,
Los expertos aseguran que los aludes son un «riesgo controlable» -en Asturias afectan a áreas relativamente pequeñas- y se puede aspirar a evitarlos y vigilarlos para que ocasionen los menores trastornos posibles. Según confirmó la investigadora Rosana Menéndez, las medidas que pueden tomarse son varias. Se resumen a continuación.
Prevención. Los expertos apuestan por realizar un seguimiento sobre los partes de riesgo de aludes, mejorar la señalización y ofrecer información sobre las zonas de más riesgo. Además, otro mecanismo de prevención son los sistemas de seguimiento del manto nival. Consisten en hacer medidas de altura sobre la capa de nieve y en estudiar sus cambios de densidad. En las estaciones de esquí, las escalas de detalle son habituales dentro de sus propios programas de control.
Cartografía detallada. El Pirineo catalán, muy susceptible de sufrir aludes, es el más adelantado de España respecto al control de aludes. Dispone de una cartografía muy detallada de las áreas de más riesgo, un instrumento de apoyo importante a la hora de diseñar nuevas infraestructuras, tanto de carreteras como complejos turísticos. «En las áreas donde la problemática de aludes es importante, es recomendable hacer estos mapas de detalle, con trabajos de campo y modelos digitales del terreno para conocer mejor las zonas y utilizarlos como instrumentos de prevención», señaló Menéndez. «Teniendo clara esta información se puede asesorar sobre qué recorrido es mejor para una nueva carretera con el objetivo de evitar riesgos de aludes», añadió.
Los expertos aseguran que podrían evitarse numerosas pérdidas económicas al año si las administraciones trabajaran con más previsión y con cartografías detalladas sobre las zonas de más riesgo. Además de los daños personales que puede ocasionar cualquier avalancha de nieve, reparar constantemente una carretera afectada por un alud supone al año inversiones millonarias.
El Indurot detecta 59.918 hectáreas de la región propicias a sufrir desprendimientos
Mieres del Camino, B. G. F.
El estudio del Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot) contabiliza 59.918 hectáreas de Asturias como zonas susceptibles de sufrir avalanchas de nieve. Son más numerosos entre 1.200 y 1.400 metros de altura aunque en ocasiones pueden producirse hasta los 900 metros. Como media, un alud puede llegar a recorrer hasta mil metros. Los más peligrosos son los de colada por salir material de una cuenca muy pequeña pero con recorrido largo. La nieve que se desprende es muy pesada. La otra modalidad es el alud de placa, ocasionado por una rotura de una lámina de nieve pero menos profunda. Suele ser de nieve en polvo o más ligera y su recorrido es menor.
El estudio del Indurot hace también un informe histórico sobre las catástrofes más importantes en Asturias por avalanchas de nieve. Desde febrero de 1888 se han producido en la región 30 víctimas mortales por aludes. Las principales catástrofes ocurrieron en Ponga, Tineo, Somiedo, Caso Tuiza de Arriba (Lena), El Pino (Aller), Perlunes (Somiedo), Peña Ubiña (Lena) y Sotres (Cabrales). Todos los accidentes ocurrieron entre los meses de enero y abril.
Entre los años 1970 y 1999 se registraron en España un total de 105 víctimas mortales, de las que el 9,5 por ciento se produjeron en la cordillera Cantábrica. El Pirineo Central y Occidental es el que más ha sufrido catástrofes naturales de estas características con víctimas mortales, seguido de cerca por el Pirineo Oriental. Sierra Nevada y el Sistema Central son, según el estudio del Indurot, las áreas montañosas que menos muertes se han cobrado.
Según los expertos, la topografía del Pirineo favorece los aludes. Aragón, Cataluña y el País Vasco encabezan la lista de riesgos por sus grandes y suaves laderas. «Dentro del conjunto de España, Asturias está muy similar a Palencia, León o Cantabria de la zona norte del país», concluyó Menéndez.