jaja, vaya que sí sé lo que es caminar con ventiscar, pero una y no más como Santo Tomás. AHora solo salgo cuando el buen tiempo está garantizado!! (de todas formas juego con ventaja, que desde la caravana antes de levantarme de la cama ya veo los montes y decido si dormir un poco más o no!
Que fuerte!!!! La verdad es que a mí solo ver los crampones y el piolet ya se me ponen los pelos de punta!! No me quiero imaginar la cara de los vecinos al mirar por sus ventanas!