Futuro negro para la nieve
Los días de nevada se han reducido a la mitad en Asturias en las últimas tres décadas, con un descenso medio de 13 jornadas al año desde 1975, según un estudio de la Universidad de Cantabria
Oviedo, M. PÉREZ / Efe
Las nevadas en el norte penínsular se han reducido a la mitad desde 1975; en concreto, un 54 por ciento. Como promedio, cada año se ha perdido medio día de precipitaciones de nieve, hasta acumular una disminución de trece días de nieve al final del período. Ésta es la principal conclusión de un estudio realizado por expertos del Grupo de Meteorología de la Universidad de Cantabria que acaba de publicar la revista «International Journal of Climatology» de la Real Sociedad Británica de Meteorología. El estudio tiene en cuenta las nevadas registradas en las últimas tres décadas en treinta estaciones meteorológicas repartidas en Asturias, Galicia y los Pirineos.
Además, el modelo de previsión aventura que en los próximos años nevará menos aún. En 2040 se habrán perdido otros 10 o 12 días sobre la media de nevadas observada en el norte de España, que es de 17 días. El estudio encuentra una correlación directa entre la reducción de los días que nieva y el aumento de temperatura que se ha producido en el norte de España, 1,5 grados de media entre 1975 y 2002.
La reducción de precipitaciones en forma de nieve en el norte de España es especialmente acusada en el invierno, con un 60 por ciento menos de nevadas, en total, 8 días menos de nieve. En primavera, la reducción es del 50 por ciento (3,5 días). Además, la reducción media en las estaciones situadas por encima de los 1.000 metros es de 23 días menos de nieve, mientras que en las situadas por debajo de esa cota el descenso es de siete días. Pero en ambos casos, los días que nieva han caído a un ritmo del 2 por ciento anual desde 1975.
Uno de los motivos que impulsaron a la Universidad de Cantabria a la realización del estudio es el de «proporcionar criterios científicos a determinadas inversiones, como las estaciones de esquí, que se pueden hacer al campo de la nieve», explica María Rosa Pons, al frente de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Cantabria, una de las autoras del estudio. «Cada uno tendrá que hacer su valoración, pero, desde luego, construir nuevas estaciones de esquí parece una inversión arriesgada con los datos que tenemos», explica la directora de la Aemet en Cantabria. En definitiva, el estudio que acaba de publicar el Grupo de Meteorología de la Universidad de Cantabria cuantifica una percepción que se repetía invierno tras invierno: ya no nieva como antes. Y ése es un argumento que ya comienza a trasladarse a otros ámbitos, incluso al de la justicia. En 2008, el Tribunal Superior de Castilla y León ya utilizó entre las razones para oponerse a la apertura de una estación de esquí en San Glorio su convicción de que «los cambios climáticos que se están produciendo convierten en muy dudosa la viabilidad económica de ese proyecto».
Los científicos reunidos en el Congreso Mundial de Turismo de Nieve ya advirtieron en 2008 de que el cambio climático conllevará una subida general de las temperaturas y una reducción de las precipitaciones que hará inviable la práctica del esquí por debajo de los 2.000 metros de altitud a la vuelta de poco más de una década, cota que no alcanzan las estaciones asturianas. 2008 fue, por ejemplo, un año negro para la estación más reciente, Fuentes de Invierno, debido a que nevó muy poco y las instalaciones sólo estuvieron operativas las dos últimas semanas.
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analizar la biodiversidad, los pequeños organismos marinos, y evaluar el impacto del cambio global en los mares. «Son evidentes las modificaciones que ha experimentado la biosfera en los últimos años», reconoce Echevarría. «Se puede medir a través de la temperatura del agua y el análisis del carbono». Así, los investigadores estudiarán las corrientes y los balances de calor para sopesar la gravedad del impacto de la mano del hombre en los fondos marinos.
profetas de pandereta, que sólo buscan notoriedad a través del sensacionalismo
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