El 1 de mayo me disponía a terminar la temporada en San Isidro donde la inicié cinco meses antes.
Llegamos al hostal Pico Agujas el día anterior mientras llovía a cántaros. A partir de las nueve de la noche se puso a nevar copiosamente. Ya no pararía hasta bien avanzada la mañana siguiente.
Había recargado el forfait por internet pero al pasarlo por el torno no funcionaba. Rapidamente se acercó el empleado del telesilla desembragable y sin yo decir nada, se ofreció a ir a cambiarlo a la taquilla. Nos invitó a hacer la primera bajada mientras el corregía el error.
Nada mas hacer el primer descenso ya nos estaba esperando con el problema solucionado.
A pesar de las dificiles condiciones de la nieve, nieve humeda debajo, helada durante la noche, y nieve polvo encima, las pistas estaban en unas condiciones excelentes.
Valga este mensaje para reivindicar, por una vez, la amabilidad del personal y la calidad del pisado de las pistas de San Isidro.