Ya hemos discutido muchas veces sobre el tan cacareado, y nunca demostrado, cambio climático. O más bien lo que nunca se ha demostrado ha sido que el responsable del supuesto cambio climático sea el hombre, y sus emisiones contaminantes. Pero a pesar de lo que dicen los supuestos "expertos", y "científicos", que defienden la teoría de que los responsables somos los humanos, nadie nos ha explicado por qué ha habido otros cambios climáticos mucho más radicales, a lo largo de los milenios anteriores, cuando ni los coches, ni las fábricas, existían. La verdad es que tanta insitencia, y tanto raca-raca, es mosqueante, y nos hace pensar lo bien que les viene a determinados políticos, en su afán recaudatorio. Por ejemplo: como los coches contribuyen a las emisiones que llevan al cambio climático, se les masacran con impuestos, y así recaudan para sus despilfarros. Lo último es el impuesto de matriculación aumentado para los coches que "contaminen".
Entre todos destaca el guru del cambio climático, el profeta del Apocalipsis, el vegonzoso premio Príncipe de Asturias, y más vergonzoso aún Premio Nóbel de la Paz, Al Gore, personaje curioso que para los demás predica una cosa, mientras el hace la contraria. Viaja en jet privado, su comitiva nunca baja de 20 automóviles Audi de alta cilindrada, y vive en una casa de más de 30 habitaciones, gastando más del doble que el norteamericano medio (hasta 20 veces más, según las fuentes).
Este es un artículo interesante, que demuestra lo que verdaderamente se esconde tras la cruzada de Al Gore, aunque a algunos no nos pilla de sorpresa, ya que hace tiempo que dije saquí que Al Gore estaba detrás de oscuros intereses, y que su cruzada obedecía a cosas que nada tienen que ver con el cambio climático. Esto es parte del artículo:
Las verdades incómodas de Gore
02.11.07 | 09:27. Archivado en Política medio ambiental
(PD/Época).- La empresa de Al Gore (Washington DC, 1948), Generation Investment Management, invierte dinero en energía solar, eólica y otras fuentes alternativas. Famoso por su incansable cruzada por el ahorro de energía, Gore viaja por el todo el mundo en jet privado, y su casa gasta el doble de energía que el promedio americano en consumo doméstico.
Detrás de Al Gore y su cruzada están los negocios del comercio de carbono. Tiene intereses directos en la bolsa mundial de compensaciones por emisiones de carbono. Y por sus plantaciones de maíz, también tiene intereses directos en inversiones en biomasa, combustible alternativo del que EE UU es pionero.
Eso explica que, a través de la Chicago Climate Exchange (CCX), Gore contribuya a la burbuja especulativa del petróleo. Cuanto más caro sea el petróleo, más salen ganando las energías alternativas, por ejemplo más subvenciones se destinan a producir energías procedentes de cereales.
Además, el ex vicepresidente quiere participar en la negociación de los derechos de compra y venta de emisión de CO2. Ése es el motivo de fondo que subyace tras su cruzada por el cambio climático.
Los intereses de Gore son directos a través de Goldman Sachs, el mayor tenedor de acciones del CCX. El grupo inversor fue creador, en 2004, del hedge fund de Gore con sede en Londres, el Generation Investment Management.
La sucursal norteamericana de GIM está dirigida por el antiguo colaborador de Gore y buscador de fondos Peter S. Knight, que fue investigado en su momento por la Comisión Federal Electoral y por el Departamento de Justicia.
El Climate Exchange de Chicago tiene múltiples interconexiones con Intercontinental Exchange Inc., cuya filial es el Internacional Petroleum Exchange, líder mundial del mercado de opciones y futuros del petróleo.