García-Prieto charla con dos de los participantes en el curso de esquí para discapacitados físicos
<!--break-->Hace seis años probando la moto de un amigo tuvo un accidente que le dejó parapléjico. Ángel Díez, leonés de 48 años, se define como «un aventurero» y así se convirtió ayer en uno de los alumnos del primer curso para discapacitados físicos organizado en San Isidro. «Tengo una silla adaptada con esquís en lugar de ruedas. Sigo las instrucciones del monitor y estoy aprendiendo hacer giros sobre la nieve como la gente normal», apuntó Ángel, quien ya está acostumbrado a los deportes de aventura con las rutas de quad que realiza con amigos casi todos los fines de semana.
Asegura que volverá porque: «Ya me he enganchado a la nieve, aunque necesitaré la ayuda de alguien para los remontes y las caídas».
El director de la Escuela Española de Esquí y Snow de San Isidro, Víctor Rodríguez, explicó ayer que el centro ya había organizado cursos para otros discapacitados, como ciegos, sordos o con síndrome de down, «pero el reto era enseñar a esquiar a personas con problemas de movilidad con un material determinado y un profesorado capacitado».
En este sentido, relató que recientemente acudieron a Sierra Nevada para concretar un presupuesto y contactar con los profesores de este curso. Después, presentaron el proyecto a Caja España, que brindó su financiación para esta iniciativa pionera en León.
Entre el alumnado de este curso cuentan con parapléjicos, amputados, sin movilidad en los brazos y una joven con espina bífida. Son siete discapacitados y dos profesores llegados desde Granada para esta misión. «Cada lesión cuenta con su propio aparato adaptado para la nieve con diversas sillas y mecanismos como esquís y bastones para conseguir bajar», manifestó el director.
Anunció también que a finales de abril profesores de San Isidro viajarán hasta Sierra Nevada para capacitarse en la enseñanza de alumnos con discapacidades físicas y conseguir que San Isidro albergue un centro de referencia en el noroeste del país.
Miguel González, con lesión medular cervical desde hace once años tras un accidente laboral, es otro de los alumnos del curso. «Puedes esquiar perfectamente con un monitor».
Fuente:Diario De Leon