Menudo jeta es el Al Gore, echa la culpa del calentamiento a las emisiones de CO2, y él está viviendo en una mansión de más de 20 habitaciones, y consumiendo 20 más electricidad que cualquier otra persona normal. Además tiene farolas de gas en el jardín, una piscina climatizada por energía eléctrica, y la puerta también es eléctrica. Ya dice el refrán que no es lo mismo predicar que dar trigo.
"No parece que se esté aplicando su propia receta", dijo a Efe Trent Seibert, portavoz del Tennessee Center for Policy Research, un centro de estudios promotor del libre mercado que, nunca mejor dicho, ha sacado a la luz las facturas eléctricas del ex vicepresidente estadounidense.
El informe alcanzó prominencia nacional a última hora del lunes tras aparecer colgado en la conocida web de noticias "Drudge Report", que destapó el escándalo de los devaneos de la becaria Mónica Lewinsky con Bill Clinton cuando éste ocupaba la presidencia.
Los datos, que no han sido desmentidos por Gore, muestran que el director de "Una verdad incómoda" gastó alrededor de 30.000 dólares (unos 24.600 euros) en electricidad el año pasado en su residencia de Nashville (Tennessee), una mansión con 20 habitaciones, ocho cuartos de baño y una vivienda aneja para invitados.
Drew Johnson, presidente del Tennessee Center for Policy Research, quien dijo "apreciar" la idea de los paneles solares en declaraciones a ABC, pero recordó que los Gore también tienen faroles de gas en su jardín, una piscina caldeada y una puerta eléctrica.
"Aunque agradezco que haya cambiado algunas bombillas (lo cierto es que Gore) no tiene el estilo de vida por el que aboga", apuntó Johnson, quien destaca, en una entrevista que publica hoy el periódico local "Tennessean", que el ex senador demócrata gasta tanta energía en un mes como una familia media de EEUU en un año.