Patxi con su mujer, y su recien nacida, y dice un amigo vasco.
-¿Cómo se llama tu hija?
-Rocío
Y dice el vasco ¡¡Qué nombre tan poco vasco !!
-Pero es que en casa la llamamos Escarcha.
JAJAJA joder que malo!!
Malo?? :? :?
pues ahi va otro
- ¡Joder, Joseba! ¿Como es que llevas toda la cabeza vendada?
- ¡Joder, por la moto!
- ¿Te caiste?
- ¡Queva! ¿recuerdas, bajando de la ermita al pueblo, la primera
curva muy cerrada, que hay una tapia de cemento, que pone SE
TRASPASA...?
- Si.
- ¡Pues no es verdad, no se traspasa!.
Van unos de Bilbao a Madrid a celebrar la final de Copa.
Como es lógico,
entran en el restaurante más caro que encuentran; comienzan
a pedir de todo con profusión, mientras el camarero, que es del Madrid,
les empieza a mirar con un odio irreprimible...
* Estos putos bilbaínos... pandilla de chulos... se van a enterar,
sí...
Por fin, los bilbaínos acaban su decimoctava cazuelita de
chipirones, y uno de ellos mira al camarero y le dice:
* Txiki, ¿¿la cuenta me traes??
El camarero se acerca a él con sonrisa despiadada, y le dice:
* Aquí tiene... ¡¡¡¡1.435.976 pesetas!!!!
El bilbaíno le mira con expresión sorprendida, y le espeta:
* ¡Aiba la ostia!, ¿pero qué pasa?, que lo de éstos no me lo cobras
¿¿¿o qué???
Y este es de catalanes, pero es que es muy bueno
Un madrileño en Barcelona entra en un bar y pide una caña en castellano.
El camarero se la pone y le dice:
- Són noranta-cinc cèntims
El madrileño deja sobre la barra noventa céntimos y sigue tomándose la caña
tranquilamente.
A lo que el camarero le dice:
- Escolti falten cinc cèntims
Y el madrileño ni puto caso, como quien oye llover. A lo que el camarero ya
rebotado le suelta:
- Escolti que em deu cinc cèntims; no em faci muntar un nombre... M'està
escoltant perfectament.
Y el madrileño a lo suyo, tomándose la birrita, como si estuviese sólo en el
local.
Por fin el camarero, rojo de ira, y escupiendo las palabras dice:
- Oiga desgraciado. Me está oyendo y entendiendo perfectamente, págueme los
cinco céntimos que me debe.
A lo que el madrileño sonriendo y echando mano al bolsillo para pagarle
contesta:
- Ya sabía yo, cabrón, que por cinco céntimos acababas hablando
castellano....