Los siete pecados capitales de Sani:
Soberbia.- Son los mejores de la cordillera cantábrica, para que esforzarse en ser mejores. Si cada año tienen más afluencia de esquiadores es que no hay que mejorar,están en el buen camino. Si no os gusta largaros a otro sitio.
Avaricia.- Son una entidad pública al servició de la población pero no está mal: Venta de forfaits desproporcionada con la capacidad de la estación en todo momento. Maxificación en los remontes, pistas llenas de gente que aumentan los riesgos de colixiones y accidentes. Inversión mínima en mejora, renovación de remontes y pistas. Hay cenas y bolsillos para el dinero que parecen no tener fondo.
Envidia.- Pistas y kilómetros que ni los más veteranos recuerdan. Contabilizan tramos que son comunes a varias pistas y así se produce un milagro similar al de los peces y los panes. Ponen como pistas tramos que nunca han balizado o pisado. Solo hay cuatro telesillas. El resto son telesquis, algunos no se sabe cuando fue la última vez que funcionaron. Quisieron arrancar el de la Raya y se encontraron que no funcianba. Pero a la hora de poner los datos, siendo una estación modesta se parece a las de los Pirineos, los números lo pueden todo aunque sean una falacia.
Gula.- Se llenan la boca los políticos con la gestión pública y les sirve como fondo para las fotos. Pero no aparecen cuando los problemas son manifiestos. Siempre se puede subir a la estación a inaugurar cualquier baldosa o farola, hacerse la foto y prometer la primera parida que se les ocurra y suene bien.
Ira.- Si protestas te ignoran, si reclamas te ignoran, te niegan el saludo y los buenos días, solo eres una fuente de problemas y trabajo. Tienen que abrir y mantener la estación por tu culpa, no para tí.
Lujuria.- Hacen planes para hoteles, campos de golf, piscinas cubiertas, centros comerciales, zonas residenciales de viviendas. Pero no forman al personal para darles cualificación, no pagan salarios para trabajar en turnos nocturnos, contrataciones mínimas de personal, taquillas de forfaits que parecen de repuesto (no las atienden todas), cañones que solo sirven para marcar donde están algunas pistas, remontes que nunca se usan, y cuando los arrancas ya están podres y se rompen solos. Edificio multiusos abierto con lo mínimo.
Pereza.- Nieva y tardan días en ponerse a preparar, tienen cañones y los arrancan de pascuas a ramos, y no todos, porque el suministro eléctrico es excaso. Abren la estación y los aparcamientos sin limpiar, los accesos aptos solo para el Camel Trophic, las pistas sin preparar, los remontes sin revisar.
Seguro que todavía hay algún pecado más, pero con solo uno de ellos según la iglesia hay montones de almas quemándose en el infierno. Es una pena que no sea creyente de ninguna religión sino estaría escojonándome de risa de pensar lo que les espera a los políticos de la diputación y responsables de la estación causantes de todo esto.