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Pisten Bully 600W; potencia y tecnología para mimar las pistas

Escrito por Webmaster. Archivado en Reportajes
Pisten Bully 600W Polar en Cortina d'Ampezzo.
Foto: Luca Zardini (Flickr).

Faros de Xenon, 490 caballos, 6 cilindros, 12.800 cc, asientos Recaro… ¿y sólo alcanza 20 Km/h?. Pero, ¿de qué me estás hablando?. ¿Me tomas el pelo?. Manejando ese puñado de espectaculares datos que permiten adivinar las suaves líneas de un superdeportivo de ensueño, los 20 Km/h de velocidad máxima rompen los esquemas al más enterado y dejan chafados a los que ya soñaban con velocidades cercanas a lo imposible.

Resulta entonces difícil relacionar ese equipamiento y potencia con un dato de velocidad más propio de una apisonadora. Pero la Pisten Bully 600W Polar no aplasta el asfalto caliente; más bien trabaja la nieve helada, porque es una de las mejores y más modernas máquinas del mundo en el arte (no les quepa duda, se trata de un arte) de pisar la nieve en las pistas de esquí.

Los amantes del esquí siempre se han preguntado cómo, al finalizar la jornada con las pistas casi impracticables, bañeras, calvas y montones de nieve, conseguían devolverla a su estado original con surcos dibujados con tiralíneas, escalones laterales perfectos y superficies lisas donde antes no había liso ni un centímetro cuadrado. Las máquinas pisapistas tienen la respuesta, y la Pisten Bully 600 W Polar es de las que mejor lo hacen.

Fabricada por la firma Kässbohrer, la cual cuenta con casi 40 años de experiencia desde que en 1969 comenzase a producirlas, la 600 W Polar se parece a un escorpión, ya que va dotada de una grúa con "winch"; un aguijón capaz de soltar un kilómetro de cable y tras engancharse a un anclaje en lo más alto de una pista, arrastrar montaña arriba toneladas de esa nieve que han ido bajando los esquiadores.

La compañía alemana ha apostado siempre por un principio a lo largo de su trayectoria en el que las características más importantes son la conducción hidroestática para una correcta transmisión, el centro de gravedad muy bajo para operar en inclinaciones extremas y pistas escarpadas, una plataforma que permita el transporte de material diverso y, por supuesto, el motor diesel.

Pisando las pistas con ayuda del winch.
Foto: Kässbohrer.

La máquina esconde en sus entrañas un motor Mercedes Benz de 6 cilindros en línea con 12.800 centímetros cúbicos y 490 caballos de potencia (imaginen su tamaño). Y lo que es más importante: ofrece un par máximo de 2.200 Nm a tan sólo 1.300 revoluciones por minuto. Para hacernos una idea, el motor Mercedes CDi de 250 caballos que equipa, por ejemplo, el Clase S es una auténtica bomba y ofrece "sólo" 57,1 mkg a 1.700 rpm.

La zona ideal de trabajo es entre 1.300 y 1.600 rpm. ¿Y si hablamos de consumos?. Pues bien, la máquina tiene un consumo de 22 litros a la hora de media y su depósito admite 210 litros de combustible.

Lógicamente, lo más importante de un ingenio de estas características es que tenga una fuerza enorme a velocidad y revoluciones bajas. Pero es que también hay que pararse un momento a pensar en lo que pesa un mamotreto como este. Sin la pala delantera y la fresa trasera, la Pisten Bully 600 ya pesa más de 8.000 Kg. Con ambos elementos, más de 11.000, y si le añadimos el winch (de serie en este modelo), el peso se dispara hasta más de 12.500 kg.

Las estaciones de esquí cuentan con varias máquinas pisapistas dentro de su flota de vehículos y suelen trabajar todas al mismo tiempo en diferentes turnos. Todas las máquinas están conectadas por radio para que haya una comunicación constante entre los maquinistas mientras se trabaja en el acondicionamiento y pisado de las pistas.

Interior de la Pisten Bully 600W Polar.
Foto: Kässbohrer.

Pero además cuentan con lo último en tecnología, un espectacular equipo de sonido y modernos aparatos GPS que memorizan las huellas y casi casi podrían hacer que la máquina trabajase por sí sola durante toda la noche, a no ser por los factores meteorológicos que hacen que el relieve o la cantidad de nieve cambie constantemente en las estaciones de esquí.

El interior de la Pisten Bully 600W Polar combina elementos de un "concept car", un deportivo, un tractor, una avioneta y un autocar de lujo. El volante es tipo "concept" y se regula en altura en un rango de casi un metro. Los asientos son Recaro con calefacción, amortiguación y múltiples regulaciones (los turnos son de varias horas, qué menos que ir cómodos).

Los mandos y los relojes de información rodean al conductor, formando un salpicadero circular en el que destaca un "Joystick" que maneja la pala delantera y una pantalla de ordenador que informa en todo momento de lo que ocurre bajo la máquina.

En este modelo con winch, el reloj de información al que se ha dado más importancia es al de la tensión del cabrestante, porque es información prioritaria saber cuántas toneladas está aguantando el cable en todo momento. Con un mando se puede combinar la fuerza del motor de la máquina con los 150 caballos del motor que mueve el winch, de forma que el cable soporte tensiones de entre 2,5 y 4 toneladas.

El winch es un elemento importantísimo en el trabajo de los maquinistas para subir y pisar nieve como es debido en pistas con una inclinación pronunciada.

Moviendo nieve en Salencias tras una nevada.
Foto: San-isidro.net.

El Joystick, que actúa sobre la pala delantera, es como un juguete y casi engancha tanto como el de la Play Station. El volante basta con llevarlo hasta uno de sus extremos para que las cadenas motrices inviertan el avance, de manera que si se quiere girar a la derecha, la cadena izquierda avanza y la derecha retrocede. Un giro de 360º sin prácticamente moverse del sitio.

El trabajo de la máquina se realiza gracias a la combinación de todos sus elementos. La pala delantera mueve, reparte y nivela la nieve, las cadenas la machacan y la fresa trasera realiza un calentamiento controlado de la nieve a base de rozamiento que crea una pequeña película de agua, para que finalmente, el faldón trasero alise y el frío haga el resto.

A bordo de las máquinas pisapistas, los maquinistas de las estaciones de esquí se adueñan de la nieve cada noche y hacen con ella milagros. La suben, la bajan, la machacan, la criban, la calientan o enfrían, la reparten a placer…

Son artistas solitarios que velan por su estado, que la miman para que se mantenga viva el máximo tiempo posible, que diseñan las pistas y parks con Joystick como si jugaran a la consola.

La única diferencia está en su coste. Una Pisten Bully 600W Polar tiene un precio de más de 350.000 Euros.

Reportaje basado en un artículo de la revista Motor 16 original de Andrés Mas.
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