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San Isidro abrió ayer 15 kilómetros de pistas con una afluencia de 3.000 usuarios

Archivado en Noticias de San Isidro
Sector de Riopinos ayer sábado 26 de enero.
Sector de Riopinos ayer sábado 26 de enero.

«Teníamos ya unas ganas tremendas de esquiar. Es una gozada de día». Así se expresaban ayer varios de los 3.000 visitantes que se acercaron a disfrutar de la nieve en la estación de San Isidro, en lo que constituyó el bautizo real de la temporada. Con espesores de 1,4 metros, sol radiante, 15 kilómetros de pistas en dos valles y buena calidad de la nieve, los aficionados al esquí y al snowboard inundaron Cebolledo y Riopinos.

Junto con los abonos anuales de los amantes más fieles a este deporte, se vendieron en las taquillas 2.000 forfaits. Las instalaciones acogieron un espectáculo de caras contentas, multitud de niños y trajes multicolores sobre el manto blanco.

El pasado día 16, la estación logró abrir sus puertas, pero timidamente y gracias a los cañones de nieve artificial. Sólo se pusieron en funcionamiento las dos líneas de debutantes de 200 metros. «La gente agradeció el esfuerzo, pero realmente se puede decir que hoy (por ayer) es el primer día de esquí real. Pensábamos abrir 18 kilómetros, pero al final han sido 15 porque preferimos dejar sin uso por seguridad varias pistas negras que presentaban hielo», explicó la directora de San Isidro, Olga Álvarez Soto.

El parque infantil y el iglú

El iglú, construido junto a la Cafetería El Rebeco.
El iglú, construido junto a la Cafetería El Rebeco.

Las dos atracciones de la jornada estaban a pie de pista, con el parque infantil de hinchables, y en la corona de Requejines, junto al bar El Rebeco, que quiso dar la sorpresa con un iglú. El ‘maestro constructor’ fue Oscar Sánchez, que ejerció como teniente en la UME y comandó una unidad de operaciones especiales.

«Al menos una semana teníamos que dormir en la montaña en un hoyo, una cueva, un foso o un iglú. He llegado a dormir aquí con -35 grados fuera y cero grados en el interior del iglú, así que es importante saber construirlos de forma adecuada», señaló. El instalado en San Isidro requirió más de 200 bloques de nieve de casi un metro.

El impulsor de la casa esquimal, el hostelero Ignacio Álvarez, asegura que el próximo año incluso recubrirá de barro el interior de la vivienda de nieve. Para animar las jornadas de esquí también organizará varios conciertos.

2/3 de la temporada aún por delante

La esperanza para lograr un buen rendimiento con la estación es que, perdidos los puentes de la Constitución y Navidades, la temporada remonte y puedan alcanzarse cifras de esquiadores y negocio aceptables. La edición pasada «fue muy completa, se pudo abrir desde el primer día y se esquió hasta primavera. La estación se cerró solo 14 días por viento y registramos 120.000 visitantes y dos millones de euros de ingresos», recuerda Álvarez.

Para hacer más atractiva la oferta de nieve, este año se han efectuado actuaciones en pistas, remontes y pisapistas; se ha ampliado el número de equipos de esquí y snow que se pueden alquilar, «porque siempre se quedan cortos cuando hay un buen día», reconoce, y se ha mejorado el control de acceso a los remontes con tornos que contabilizan el número de visitantes y pueden localizar por dónde han esquiado.

Los 68 trabajadores de la estación también estrenan uniformidad. Las intensas lluvias, que marcaron como un rastrillo la nieve, también tumbaron uno de los 58 cañones al arrastrar nieve sobre él. Ya se está reparando.

Fuente: Diario de León