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La Diputación privatizará San Isidro en la campaña 2019/2020

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Zona baja del Sector de Cebolledo.
Zona baja del Sector de Cebolledo.

Zanjar el permanente déficit que temporada a temporada arrastran las dos estaciones de esquí de la Diputación, con el consiguiente lastre para las arcas del Palacio de los Guzmanes, se ha convertido en uno de los principales retos de la segunda parte del mandato actual en la institución provincial. Con la mirada puesta en la campaña 2019/2020, funcionarios de la casa trabajan ya desde hace meses en la elaboración de un exhaustivo inventario de los dos enclaves invernales y un informe económico pormenorizado.

Se trata del primer paso para conseguir la meta final: la privatización total de la gestión de San Isidro y Valle Laciana-Leitariegos en manos de una única empresa. Según ha podido conocer este periódico, las dos estaciones irán en el mismo lote con la intención de que sea una sola sociedad la que esté al frente de los dos espacios blancos, siempre bajo el control público. La intención del equipo de gobierno es que un funcionario de la institución provincial supervise esa gestión privada, a modo de director o una figura semejante.

El prácticamente centenar de trabajadores que se reparten entre las dos estaciones (cerca de 70 en San Isidro y una treintena en Valle Laciana-Leitariegos) podrán conservar sus puestos, uno de los mensajes que la Diputación lanza reiteradamente desde que el debate sobre la privatización se puso sobre la mesa. Serán recolocados en los diversos servicios provinciales y aquellos que deseen seguir trabajando en los espacios blancos tendrán la posibilidad de quedarse a través de la subrogación a la empresa.

Los más de dos millones de media por temporada de déficit que suman entre las dos estaciones se ha convertido desde hace años en una constante arma de debate entre equipo de gobierno y oposición. La Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, más conocida como la Reforma Local, ya insta a prescindir de aquellos servicios que no puedan conseguir su autofinanciación, por lo que las estaciones de esquí de la provincia precisan una solución y están desde hace tiempo en el punto de mira. Son reiteradas las ocasiones en las que el propio presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo, ha transmitido en el Pleno la necesidad de que la institución provincial ataje ese déficit y que sea una empresa la que gestione los espacios de nieve, con el asentimiento de la mayor parte de la oposición, favorable a que los enclaves invernales dejen de suponer un lastre para las arcas del Palacio de los Guzmanes.

Con las negociaciones con el Principado totalmente paralizadas, de momento la fusión de San Isidro y su vecina Fuentes de Invierno no pasa de ser un proyecto sobre la mesa y la Diputación centrará sus esfuerzos privatizadores únicamente en sus estaciones, aunque reconoce que para una empresa sería más interesante conseguir la gestión de todos los espacios blancos de León y Asturias.

Incluso, la institución provincial está convencida de que la fusión entre San Isidro y Fuentes de Invierno tendría el camino más allanado si la estación leonesa estuviera privatizada. El problema de la financiación de la energía que la estación asturiana precisa de la vecina línea eléctrica leonesa sigue sin solución en las negociaciones.

Más de 12.000 euros diarios de gastos

Poner cada día en marcha en temporada las dos estaciones de esquí de la provincia supone para las arcas provinciales más de 12.000 euros de gasto. La escasez de nieve de las últimas campañas y la imposibilidad de abrir las instalaciones hasta enero ha puesto de manifiesto un déficit aún más abultado y la necesidad de que la Diputación tome una decisión sobre la gestión de estos enclaves invernales.

La pasada temporada San Isidro sumó unos ingresos de 1,5 millones de euros, mientras que Valle Laciana-Leitariegos alcanzó los 500.000. Los gastos de estos espacios blancos y las inversiones precisas siguen arrojando un déficit por campaña que supera los dos millones en su conjunto.

La tardía temporada impidió disfrutar de periodos vacacionales y puentes esenciales para el sector y las taquillas de las dos estaciones, como la Constitución o Navidad. Entre las dos estaciones contabilizaron al final de la campaña algo más de 130.000 usuarios, lejos de las cifras de los años con los espacios blancos abiertos desde el principio del calendario. San Isidro registró cerca de 94.000 esquiadores, mientras que Valle Laciana-Leitariegos no pudo sobrepasar los 37.000.

Un exhaustivo inventario e informe económico, que ya elabora la Diputación, prepara el terreno a la privatización de ambos espacios blancos.

Medio centenar de pistas en 42 kilómetros esquiables

Los dos espacios blancos gestionados actualmente por la Diputación tienen en su conjunto casi medio centenar de pistas repartidas a lo largo de sus 42 kilómetros esquiables. En el caso de San Isidro, el número de pistas se eleva a 35 con 15 remontes y un dominio esquiable de 34 kilómetros. Valle Laciana-Leitariegos suma 13 pistas, ocho remontes y ocho kilómetros. Las dos disponen de cañones de nieve en parte de su superficie.

Además, las instalaciones cuentan con un importante parque móvil para preparar las pistas, máquinas quitanieves, vehículos para que el personal se desplace, naves de almacén y estacionamiento, edificios de servicios y cafeterías-restaurantes, incluso alojamientos al lado de los remontes: un amplio patrimonio que deberá ser gestionado por una empresa.

Fuente: Diario de León

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