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Un paraíso para los amantes de la alta montaña a los pies del Mont Blanc

Con la llegada del invierno, el valle de Chamonix, situado muy cerca de la frontera franco-suiza, recibe a esquiadores de todas las nacionalidades que se reúnen a los pies del Mont Blanc para disfrutar del que el prestigioso periódico The Guardian consideraba como uno de los diez mejores destinos para los amantes de la nieve.

La población de Chamonix-Mont-Blanc fue una de las pioneras en darse cuenta del potencial del esquí como atractivo turístico, un amor por la nieve que se inició durante el siglo XIX y que no ha parado de crecer desde entonces. Su consagración como destino invernal de referencia se confirmó en 1924 con el impulso recibido a consecuencia de su proclamación como sede de los primeros Juegos Olímpicos de invierno.

Desde entonces, Chamonix-Mont-Blanc ha presenciado como el boom del esquí ha ido desarrollando nuevos espacios para el disfrute en la zona, con la construcción de numerosos remontes mecánicos (son célebres los teleféricos de los Glaciares y de Planpraz, pero Brévent, el Aiguille du Midi y la Flégère también son muy espectaculares).

La zona no ha descuidado los espacios para el ocio. Aquellos que disfruten tanto con la nieve como con la noche, no pueden dejar de pasarse por el casino de Chamonix para poner a prueba su ingenio. Ofrece todos los juegos clásicos a los que estamos acostumbrados, además de un ambiente perfecto para disfrutar de unas bebidas con los amigos. Eso sí, un “pero”: no dispone de mesas de póker; los aficionados a las 52 cartas tendrán que llevar todo lo necesario para preparar la partida perfecta por su cuenta.

En la actualidad, las estaciones de Chamonix-Mont-Blanc son sede de eventos como la Kandahar, etapa de la Copa del Mundo de Esquí Alpino que congrega a los mejores del mundo del descenso y del slalom; o la Freeride World Tour, circuito donde los mejores profesionales del Freeride y del Snowboard se embarcan en un viaje por todo el planeta para alzarse con el título de Campeón del Mundo. Este año Chamonix iba a abrir el World Tour, pero su parada ha tenido que posponerse debido a las condiciones meteorológicas, siendo substituida por Vallnord-Arcalís, en Andorra.

Sin más dilación, vamos a comenzar ya el repaso de las estaciones de alta montaña a las que podemos acceder desde el valle de Chamonix (continúa después de la imagen)

 Chamonix con el Mont Blanc al fondo

Brévent-Flégère

Para disfrutar de uno de los paisajes más espectaculares de los Alpes, es visita obligada el teleférico que une estas dos estaciones desde 1997. Cualquiera de las dos ofrece pistas para todos los niveles, quizá con un enfoque más adaptado a los principiantes, y podemos disfrutar de unas vistas a la cadena del Mont Blanc con orientación sur, así que no conviene olvidar la protección solar y unas buenas gafas.

Balme-Vallorcine

Un entorno bucólico nos presenta dos vertientes completamente diferentes: el sector de Charamillon cuenta con unas pistas que se prestan a la contemplación del valle de Chamonix, donde predomina la longitud sobre la pendiente; el sector de Vallorcine, junto a la frontera Suiza, nos empuja a deslizarnos entre abetos en unos recorridos no aptos para principiantes.

Les Houches

La estación de Les Houches ofrece una vista panorámica que castiga a los que se han olvidado de la cámara. Cuenta con uno de los mejores puntos desde los que divisar el macizo del Mont Blanc. Suele ser sede de grandes acontecimientos deportivos, además de haberse convertido en el centro de entrenamiento de la selección francesa de esquí.

Y lo cierto es que, tanto por variedad como por instalaciones, esta estación está a la altura: esquí alpino, esquí de fondo, freestyle, salto de trampolín… Y la nieve está asegurada con un sistema de nieve artificial capaz de producir 280 m3/h

Les Grands Montets

Subimos por encima de los 3.000 metros para encontrarnos con tres vertientes: el glaciar de Argentière, Lognan y La Pendant. Todos aquellos que quieran dificultad dentro y fuera de las pistas han encontrado aquí su destino. Pocas experiencias se comparan con deslizarse pegado a un glaciar que garantiza buena nieve hasta bien entrado principios de mayo. En la estación de Logan, cuentan con un snowpark y un boardercross prácticamente aún por estrenar.

Vallée Blanche

Para finalizar nuestra escapada a Chamonix hemos dejado un descenso fuera de pista legendario, con desniveles interminables a orillas de los glaciares. Vallée Blanche es accesible a través del teleférico del Aiguille du Midi, un mirador sobre el vacío que merecería un artículo aparte, y ofrece diversos itinerarios que suelen, eso sí, estar bastante concurridos. Es habitual encontrarnos con mucha compañía durante el día, pero basta con hablar con un guía y preguntar por las rutas nocturnas para vivir una experiencia inolvidable. No olvides visitar la Oficina de la Alta Montaña y el Pôle Montagne Risk antes de preparar la jornada.

Es cierto que cada año son miles los fanáticos de la nieve que acuden a Chamonix-Mont-Blanc para disfrutar de las mejores pistas y descensos, pero, a pesar de su popularidad, hay algo que no ha cambiado desde la fundación de la Compañía de Guías de Chamonix en 1821: siempre que alzamos la vista, ya sea al comenzar el día o al volver a la ciudad tras deslizarnos durante toda la jornada, nos encontraremos con la omnipresente mirada de un testigo de 4810 metros de roca y hielo. Es difícil describir la sensación de sentirse tan pequeño y, a la vez, parte de algo tan grande.

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Técnico Deportivo Superior en Esquí Alpino. Administrador y creador de San-isidro.net. Apasionado del esquí y de los deportes de invierno.

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